Martín Carrizo permaneció ayer cerca de 4 horas encadenado en el hall de acceso al Concejo Deliberante para reclamar ante lo que expuso como un despido injustificado por parte de la empresa Lubricar.
Sobre su vinculación con la empresa, explicó que él comenzó a trabajar con diversas firmas “chicas” que prestan servicios para DLS, y desde hace más de dos años pasó a Lubricar, de donde asegura fue despedido sin causa ni motivo.
“No me tendrían que haber despedido porque tengo tres hijos”, insistió también cuando a media mañana fue atendido por los concejales Guillermo Almirón y Luis Zaffaroni, entre otros, que iniciaron gestiones ante la delegación local de la Subsecretaría de Trabajo.
En tal contexto, Carrizo terminó por desencadenarse minutos antes de las 13:30, para mantener justamente un encuentro con referentes de la esfera mencionada. En ese contexto, se acordó una reunión para las 9 de hoy en las dependencias oficiales, de las que tomarán parte tanto el trabajador como la representación gremial y la empresa, a efectos de llegar a algún principio de solución.
“Recurrí al Concejo porque es la casa del pueblo. Son nuestros representantes y yo necesito una garantía laboral y que se me reincorpore sin persecuciones. Necesito tener a los representantes como garantes para que estos empresarios no sigan haciendo lo que hacen” expuso Carrizo al ser consultado sobre el inusual espacio elegido para un reclamo de naturaleza laboral.
En cuanto al sindicato petrolero, del que es miembro, expuso que no tiene ninguna queja, aunque en esta oportunidad el delegado ante la empresa, Gustavo Carrizo, “no hizo nada y no va a hacer nada porque dice que no me puede defender”, por lo que -a su criterio- “está por estar porque no defiende a nadie”.
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