Ya hay empresas que dependen más del subsidio que de su recaudación

Córdoba es el distrito del interior que más dinero recibe por esta vía. Los envíos de las arcas nacionales crecen, pero el dinero no alcanza a todos. Llegan $476.086 diarios; la SAT se queda casi con el 10%
La dependencia que las empresas de transporte tienen de los subsidios nacionales es cada vez mayor. A Córdoba llegan, en promedio, 476 mil pesos diarios por esa vía que se reparten sólo entre las empresas que recorren menos de 60 kilómetros con sus unidades. Un esquema pensado para favorecer especialmente al transporte de la capital provincial y algunos servicios urbanos del interior, como es el caso de la SAT.

La empresa riocuartense percibe más de $1,2 millón mensuales desde la Secretaría de Transporte nacional, y ocupa así el 5º puesto entre las que más fondos cobra, apenas por debajo de La Calera.

Lo cierto es que aquel sistema original previsto para la emergencia de 2002 se fue desajustando hasta caer en un inmanejable bolsón de dinero que de manera reiterada es cuestionado por discrecional. Se estima que actualmente se distribuyen más de 7,3 millones de pesos diarios entre todas las jurisdicciones por medio del original Sistau, más los CCP y RCCP que posteriormente se crearon para canalizar los fondos en distintas jurisdicciones.

Pero además, en los últimos meses, el esquema alcanzó una nueva paradoja: en Córdoba hay empresas de transporte de pasajeros que no sólo reciben grandes volúmenes de subsidios, sino que éstos ya son más importantes que sus propias recaudaciones. En otras palabras, dependen más de los fondos de la Nación que de lo que perciben por el corte de boleto.

Es el caso de la empresa Pájaro Blanco, que según su declaración de ingresos en octubre recaudó poco más de 140 mil pesos, pero los giros que tuvo desde la Secretaría de Transporte superaron los $180 mil. Este segundo monto equivale al 130% del primero.

Por su parte, la relación que tiene la SAT en este punto no es nada despreciable: supera el 71%. Declaró ingresos por $1.744.338 y recibió vía subsidio $1.246.010.

Pero además de eso, todas las empresas tienen el beneficio del gasoil subsidiado, por el que pagan menos de un peso por litro. En Córdoba, la brecha se abre cuando se toman las que recorren más de 60 kilómetros y no reciben aportes extras. Por eso la Provincia fue la que finalmente aportó dinero para intentar compensar ese desfasaje, aunque el volumen fue muy diferente y las quejas de las de media y larga distancia aún siguen. La administración de Schiaretti puso 2 millones de pesos mensuales durante varios meses el año pasado mientras desde la Nación llegaban $9 millones.

En muchos casos hay empresas que tienen fuertes subsidios por sus recorridos urbanos o de corta disancia y luego tienen otros de más de 60 kilómetros por los que no reciben. Pero hay otras que sólo hacen este último tipo de viaje y entonces no reciben un sólo peso de la Nación. Allí la competencia es desigual y es por eso que surge el reclamo. Esto también fue lo que terminó rompiendo la federación empresaria (Fetap) a fines de 2010.

En ese momento, y luego de un año de diferencias, unas 14 empresas de transporte abandonaron la conducción de la central empresaria del transporte, abriendo un interrogante ahora sobre el peso que quedó en Fetap y lo que puede venir ahora cuando el sindicato de choferes se siente a discutir recomposiciones salariales.

¿Podrá el gremio negociar sólo con una parte? ¿Podrá imponer un acuerdo a todas las empresas aunque no pertenezcan al mismo sector? En la Provincia advierten esto con preocupación. Los funcionarios acostumbrados a estar sentados a la mesa de discusión salarial, una actividad cada vez con más injerencia estatal, aseguran que será el tema central a resolver en marzo, cuando se reabra la paritaria.

Lo cierto es que como telón de fondo de estas distorsiones aparecen los subsidios nacionales que surgieron con la intención de no aumentar las tarifas y evitar el quiebre de las empresas. Ahora las tarifas suben y los subsidios no paran de crecer.

Comentá la nota