Lo dijo Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana municipal. Respuesta del Colegio de Arquitectos: “todavía no hemos sido notificados”
El hecho ocurrido el lunes por la madrudaga en Virgen de la Merced al 200 motivó que la Municipalidad revea algunas normas. Según adelantó Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana, están evaluando la posibilidad de denegarle permisos a los profesionales que infringen las ordenanzas de manera recurrente. Además, en el caso particular de esta empresa, solicitarán la inhabilitación de su titular.
“Afortunadamente son los menos, pero hay ciertos constructores como el arquitecto Miguel de la Cruz Grandi, responsable de la empresa que está construyendo en Virgen de la Merced al 200, que son infractores recurrentes. Anteriormente, en dos obras de 9 de julio al 600 y ahora en la San Lorenzo al 1.200 tuvimos problemas similares. Son empresarios desaprensivos con la ética profesional y también con la vida humana, porque hemos detectado incluso obreros que trabajan sin casco en sus obras. Por todo eso, estos empresarios terminan siendo enemigos públicos”, fustigó Lobo Chaklián, quien calificó de “indignante” la situación.
El funcionario reiteró que el viernes pasado acudió personalmente a esa obra porque ya existían denuncias de los vecinos. “No la clausuramos completamente, sino que exigimos que hicieran los trabajos de submuración y apuntalamiento como corresponde. No se podía clausurar y dejar el hueco así como estaba, porque podía pasar lo que finalmente pasó. Es necesario tomar medidas más drásticas con algunos empresarios, porque no se puede estar detrás de ellos casi exclusivamente; y encima, cuando uno va a notificarlos, te cierran la puerta en la cara”, expresó.
Desde 2010, la normativa municipal exige a los constructores la presentación del “cálculo y graficación de la estructura de submuración de muros medianeros que se acompañará, sin excepción, de una detallada Memoria Descriptiva de las construcciones y usos existentes en los predios linderos” y de un programa de excavaciones y submuración. Todo esto debe presentarse conjuntamente con la documentación técnica correspondiente al cálculo estructural de edificios a construirse.
“No nos han notificado”
Consultado por LA GACETA, Lobo Chaklián aseguró que desde la Municipalidad se ha informado en varias oportunidades al colegio de arquitectos sobre anomalías en la obra de esta empresa. Sin embargo, Ricardo Rulli, presidente de esa institución, dijo lo contrario. “Sabemos que se trata de una empresa que comete infracciones de manera recurrente, pero la Municipalidad nunca nos ha notificado de nada en concreto. El Colegio tiene la facultad de sancionar a los profesionales que incurran en faltas a la ética del oficio, o que inclumplan las normas de seguridad como en este caso, pero para eso necesitamos que el municipio presente formalmente una nota en la que se nos notifique sobre los incumplimientos”, explicó.
Para Rulli, lo que están fallando son los controles por parte de la Municipalidad. “El problema es el órgano de contralor, que es la Municipalidad. No pueden salir a actuar una vez que ha ocurrido el derrumbe. Afortunadamente no ha ocurrido nada. Sabemos que la empresa ha cometido faltas en reiteradas ocasiones, pero no lo sabemos porque la Municipalidad nos haya notificado, sino porque es algo que se sabe en el medio”, reiteró.
“La casa no tiene arreglo”
Eduardo Mendez, su mujer, Noelí y su hijo Ignacio, de dos años, se encuentran en plena mudanza a un departamento que habilitó la empresa hasta tanto se dirima el conflicto. “Según los informes de Defensa Civil la casa no tiene arreglo y sólo se puede demolerla. La estábamos remodelando, estábamos contentos ahí y además tenía valor sentimental porque era de los abuelos de mi mujer”, confesó Méndez. A pesar de todos los contratiempos que se le suscitaron, el propietario se mostró tranquilo ayer en la charla con LA GACETA. “Ya hemos llorado todo lo que podíamos llorar, ahora tenemos que salir adelante de la mejor manera posible”, dijo.
Comentá la nota