Es una primaria en medio del campo, donde los chicos tienen clases hacinados y con muy pocos recursos materiales para poder aprender en serio.
Fue el pastor Miguel Angel Murúa, de la Iglesia Evangélica Pentecostal Nueva Vida, quien encabezó las acciones en pos de mejorar la escuela. La habían visto en una visita que hacía gente del templo a Mogna, no con fines evangelizadores sino solidarios, ya que brindaban asistencia social. Fue así que la apadrinaron y empezaron a ayudar a sus alumnos, unos 70 en total que conviven en sólo 3 aulas.
El templo se contactó con la empresa minera Orica, y la firma se comprometió tanto con la escuela que se convirtió en el nuevo padrino. Por eso ahora harán las construcciones, además de una cancha, nuevas instalaciones de servicios, refuerzo en la asistencia alimentaria y transporte gratis para todos los chicos un par de veces al año, para que puedan viajar a la ciudad de San Juan.
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