La empresa se fue y la obra escolar quedó a medio terminar

Ocurre en la escuela 172 de Guerrico, donde el comedor que se construye quedó sin aberturas y los pericotes hacen de las suyas en el lugar donde está la cocina. Tienen más problemas.
ALLEN (AA).- En Allen las escuelas rurales rebalsan de inconvenientes. Ahora la escuela Nº 172, que está situada en la zona de Guerrico, presenta serios problemas porque la obra de construcción de un comedor quedó inconclusa. Las instalaciones están a medio terminar, sin ventanas y los pericotes defecan en una precaria cocina que se improvisó para poder prepararles los alimentos a los alumnos. Falta luz en algunas aulas y todavía no funciona la calefacción.

La comunidad educativa de la escuela Nº 172 se encuentra en estado de alerta debido a las dificultades edilicias que enfrenta esa institución. En septiembre del año pasado padres, alumnos y directivos vieron con satisfacción el inicio de la obra de construcción de un comedor con cocina para que el establecimiento pueda adecuar su infraestructura a la modalidad de la jornada extendida.

La empresa contratista que tiene a cargo las tareas levantó las paredes, colocó los pisos y techó el comedor. Pero sorpresivamente, hace unas tres semanas, la firma constructora se llevó todas sus herramientas y sin mediar ninguna explicación a directivos y docentes paralizó la obra por completo. Dicen los maestros que, según información extraoficial que manejan, la empresa habría decidido retirar a sus obreros porque el gobierno provincial no efectuó los pagos correspondientes por la contratación de los servicios.

Como consecuencia de la retirada de la constructora, el establecimiento quedó en una situación por demás compleja. El comedor que se está edificando no tiene ningún tipo de cerramiento y ese ambiente se encuentra comunicado con el resto del edificio escolar. A primera hora de la mañana la escuela, que se encuentra en plena zona de chacras, es un verdadero "congelador".

Las porteras trabajan en una improvisada cocina que sólo tiene una canilla de agua suspendida con un alambre, sin pileta y desagote. Allí, en ese precario espacio y bajo esas condiciones, tienen que hacer todo lo posible para encargarse de la limpieza y prepararles la leche a los alumnos. Ayer por la mañana las porteras se encontraron con que sobre las mesas de ese lugar había excremento de pericotes. Como las aberturas están sin las ventanas, las ratas pueden entrar y salir del establecimiento cuantas veces quieran.

Otro de los inconvenientes que dejó la paralización de la obra está en la instalación eléctrica. Dos aulas quedaron sin luz, lo que dificulta aún más el dictado de las clases. En la escuela Nº 172 tampoco hay calefacción, una carencia que ya se sufre porque las mañanas son mucho más frías en el sector rural.

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