Los emprendedores del verano, esas personas que en base a su ingenio y la creatividad montan un micro negocio familiar durante la temporada estival, brindan desde ropa y calzado hasta servicios como lavadero de autos en la costa.
Ana y Marisol son de Necochea, y desde hace dos años comenzaron a decorar en forma artesanal y colorida zapatillas del estilo "alpargatas", a las que ellas denominan "panchas".
Ana, que el resto del año dicta clases a más de cien niños necochenses en un taller de arte creativo, contó a Télam que elaboran las alpargatas con "motivos de creación propia o inspirados en grandes artistas como Pablo Picasso, Salvador Dalí y Milo Lockett”.
“Junto a Marisol comenzamos con ese micro emprendimiento de pintar las panchas, que son vendidas en distintos comercios de nuestra ciudad, además de provincias como San Luis, Salta, Santa Cruz y países como Perú y España”.
La idea, continuó, "comenzó luego de que pintamos un par de alpargatas a una sobrina con una imagen de Los Beatles, y pensamos que era una buena idea a implementar en el verano cuando no dictamos clases en el taller”.
Del emprendimiento también participan sus familias, ya que "mi madre se dedica a cortar las plantillas en lonetas estampadas y nosotras comenzamos a pintarlas y diseñarlas para luego ser embaladas por nuestros esposos y vendidas a los turistas, vecinos y comerciantes”, explicó Ana.
Otra emprendedora, de nombre Verónica, trabaja por las mañanas en Miramar, en la Municipalidad de General Alvarado, y durante la tarde se dedica al tejido crochet, creando accesorios, carteras, carpetas, cortinas, fajas y collares.
“Aprendí a tejer con una profesora y hoy en las tardes de playa, mientras tomo sol y disfruto del mar con mis hijos, tejo chalecos y abrigos, los que vendo en la playa y en locales de la
peatonal de Miramar”, dijo a Télam.
Mientras mostraba un colorido chaleco de hilo en etapa de creación, contó que su hijo Facundo, de 11 años, "es el que muchas veces me ayuda a ovillar el hilo y mi esposo es el responsable de armar el packaging y vender las prendas”.
“Son muchos los que se acercan a mi reposera cuando me ven tejer, y esos mismos son los que muchas veces hacen los encargues para llevarse a sus ciudades de origen”, añadió.
En Mar del Plata, el emprendimiento de Mercedes Fontana ya forma parte de un clásico en las playas de la ciudad: desde hace cuatro veranos se dedica a la venta de vinchas, bandanas, pañuelos para la cabeza y colines para el cabello en forma de flor y pareos.
“Durante el año trabajo en un taller textil en la zona de la calle Juan B. Justo, pero como el trabajo merma en temporada, desde hace cuatro años, junto a mi hermana Alejandra, comenzamos con la
venta ambulante de estos productos” relató.
Mercedes explicó que armaron “un carrito de hacer compras en supermercados y ahí colocamos nuestros productos, que los vamos ofreciendo por playas como Las Toscas, Playa Grande y Varese”.
“Es un trabajo que cansa porque transportar el carro por la arena se torna pesado" admitió, pero aclaró que "los turistas nos conocen y son ellos los que año tras año nos siguen comprando”.
La mujer explicó que elaboran las prendas “en un pequeño taller que tenemos en el fondo de mi casa en la zona de Constitución. Ahí toda la familia colabora, mi hija Micaela de 14 años corta las telas, yo hilvano y mi hermana se dedica a coser”.
Otro de los emprendimientos de verano que llama la atención en la temporada estival es la del “lavadero de autos móvil” que tiene Hernán desde hace dos años.
En su Estanciera Ika modelo 1968 colocó un tanque de agua (como los de los techos de las viviendas), un pequeño grupo electrógeno, una aspiradora, mangueras, cepillos, rejillas y trapos y ofrece casa por casa sus servicios para lavar coches.
“Esta idea comenzó porque yo era estibador en el puerto y al jubilarme no me podía quedar quieto, entonces junto a mi hijo Joaquín decidimos comenzar a brindar este servicio para facilitarle el trabajo a los propietarios de vehículos, lavando su auto en la vereda de sus casas” puntualizó.
“Lavamos por día un promedio de 15 a 20 autos lo que nos deja una muy buena remuneración”, aseguró Hernán, mientras secaba con una toalla vieja la carrocería de una camioneta en la zona de playa La Perla.
Para este hombre se trata de “un trabajo muy gratificante, porque uno va conociendo gente y haciéndose poco a poco su clientela fija.

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