La cifra incluye a trabajadores en negro del Gran Córdoba y Río Cuarto. En ambas jurisdicciones, el porcentaje es mayor que el promedio nacional, según datos del Indec.
Puntualmente, entre enero-marzo de este año al 35,1% de los asalariados del Gran Córdoba no le realizaron los aportes jubilatorios ni cuenta con obra social; es decir, que casi 203.000 trabajadores están en una situación precaria. Doce meses atrás estaba en esa situación el 36,4% y a fines de 2009, el 32,4%.
Por su parte, Río Cuarto registró un 36% de informalidad, 2,1 puntos por debajo de un año atrás, pero más de cinco en comparación con la última medición de 2009; afectando a más de 25.000 empleados del Imperio del Sur. Sumando ambas jurisdicciones, más de 228.000 personas.
La “foto” del conglomerado mediterráneo es levemente mejor que la de la Región Centro (35,7%) y que Gran Rosario (39,5%) y Gran Santa Fe (37,8%); en cambio, la segunda ciudad de la provincia se ubica por encima.
En el país
A nivel nacional, el trabajo en negro retrocedió al 34,6% de empleados en el primer trimestre del año, con una baja de 1,8 puntos porcentuales respecto de igual período del año anterior. Comparado con el último trimestre del año anterior, cuando el indicador era de 36,1%, la medición bajó 1,5 puntos porcentuales en marzo último.
En el primer trimestre del año anterior, la medición sobre los asalariados sin descuento jubilatorio ni obra social llegaba al 36,4%, de acuerdo con las cifras oficiales.
El indicador más alto de trabajo en negro se dio en el distrito de Santiago del Estero-La Banda, con un porcentaje del 43,9%, mientras que el más bajo en Ushuaia-Río Grande, con un 12,7%. En el Gran Buenos Aires, el indicador llegó al 33,1%, en el Gran La Plata al 32% y en el Gran Rosario al 39,5%.
Por quinto trimestre consecutivo bajó la participación de los asalariados nformales respecto de los tres meses precedentes, según surge de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
Ahora apenas un poco más de uno de cada cuatro del total de 16,7 millones de personas empleadas en una actividad remunerada o sujeta a renta se encontraban en negro, es decir huérfana de cobertura de obra social y de una previsión jubilatoria. Esa proporción, que alcanzó con 26,3% del total, el menor nivel desde la salida de la convertibilidad, estuvo facilitada por la reactivación de la economía, pero principalmente por la profundización de la tarea de fiscalización del empleo en negro que encararon la Afip y la Secretaría de Trabajo de la Nación, junto a inspectores de la Anses, además de los cambios introducidos en el régimen simplificado de impuestos (Monotributo). De este modo, de acuerdo al Indec se estima que existen en la economía 12,67 millones de asalariados, de los cuales 8,3 millones lo hacen en blanco y más de 3,6 millones están en la informalidad.
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