El Relleno Sanitario se convirtió en la mañana de ayer en el centro de la noticia.
Los trabajadores decidieron bloquear la entrada del relleno impidiendo el ingreso de los camiones con residuos, quemando algunos neumáticos por lo que debieron concurrir los bomberos para evitar que el fuego se propagara al predio.
Si bien representantes del Ministerio de Trabajo se acercaron a dialogar con los empleados y lograron una audiencia de conciliación para la fecha, el episodio provocó que algunos concejales se acercaran para conocer en detalle la situación.
En diálogo con la prensa los trabajadores indicaron que el sueldo por 8 horas de trabajo oscila entre los 1.500 y 1.800 pesos; por lo que el pedido es que se suba el salario a unos 2.600 pesos mensuales.
En tanto el reclamo no fue solamente por el aumento salarial, sino por las condiciones a las que se ven expuestos todos los días, en principio aseguran tener que cumplir con 8 horas diarias, cuando en realidad debieran trabajar sólo 6; pero también los guantes que utilizan para manipular la basura están completamente deteriorados por el contacto con material cortante.
Los cometarios de las distintas situaciones que atraviesan a diario van de lo anecdótico a lo espantoso; la empresa les vende electrodomésticos que llegan al relleno, y que en uno de los casos, una estufa, estalló provocando graves quemaduras a uno de los empleados que debió estar internado alrededor de tres meses y no le pagaron durante ese tiempo.
Mientras tanto, desde la empresa trataron de minimizar la protesta; el gerente de GIRSA, Eduardo Canosa, aseguró que sólo están disconformes seis de los quince empleados que forman parte del plantel y que los elementos de trabajo se entregan en tiempo y forma.
Si bien el abogado Lautaro Mazutti, quien representa a los trabajadores en el conflicto aseguró que el mismo se había levantado, anoche los trabajadores volvieron a reclamar en la puerta del relleno, por lo que el personal de guardia solicitó la presencia policial en el e lugar.
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