Desde el lunes a la noche permanecen en el interior del local de Belgrano e Yrigoyen. Denuncian que la empresa no pagó los sueldos de noviembre ni abonará la indemnización. Piden que los representantes “den la cara”
En su interior, los trabajadores de Blockbuster se rotan para pasar la noche en el lugar a la espera de una respuesta por parte de los representantes de la sucursal.
La cadena estadounidense Blockbuster Inc. es la empresa de alquiler de películas más grande del mundo. En septiembre anunció que dejaría de funcionar en el país y los más de 80 locales en Argentina comenzaron a cerrar, entre ellos los de Mar del Plata.
“El sábado al mediodía llegó una carta documento que decía que teníamos que entregar la llave. También decían que no iban a pagar el sueldo de noviembre”, contó a El Atlántico Gisel Saint Pierre (22) empleada del local, quien pasó la noche del martes en el local junto a Bárbara Pedelaborde (24) y Emiliano Beer (22).
Los trabajadores, algunos de ellos con más de 10 años de antigüedad, esperan el sueldo correspondiente a estos días. La misma carta -firmada por los representantes de la cadena Pablo Verasaluce, Andrés Bal y Gastón Bada- informaba que se les pagaría la mitad del sueldo de octubre que aún no ha sido abonado.
“En realidad es menos de la mitad lo que llegó”, señaló Saint Pierre, y agregó que la empresa afirmó que no abonará las indemnizaciones correspondientes.
“El sábado vinimos y no entregamos la llave, y ayer (por el lunes) fuimos al Sindicato de Empleados de Comercio y nos dijeron que lo único que podemos hacer es quedarnos acá (tomando el local)”.
Los empleados fueron recibidos por el abogado y el secretario del sindicato que además de recomendarles que permanezcan en el local, “nos van a averiguar si se puede hacer un embargo a las cosas que hay en el local y rematarlas, para luego repartirnos el dinero entre nosotros”, explicó la subgerente del local Valeria Durante, y ejemplificó que en “algunos locales del país se llevaron hasta las lámparas”.
En el local céntrico -único habilitado tras el cierre del local Güemes y Avellaneda- debe el sueldo a ocho empleados y a un joven que renunció, a quien “no le pagaron la liquidación”.
Hasta el momento, ningún representante se acercó al local, ni atienden el teléfono. “La idea es pedir una audiencia en el Ministerio de Trabajo, seguramente no se presenten los representantes legales porque en Buenos Aires no lo han hecho”, consideraron.
Ayer personal del Ministerio se acercó al local y tomaron los datos de los empleados. “Enviamos la planilla con nuestros datos por fax a las oficinas en Capital, pero tampoco creemos que tengamos una respuesta”, señaló Durante, y agregó que se envío una intimación a la empresa para que explique la situación y si “en 48 horas no responden, se envía otro telegrama en el cual los empleados se consideran despedidos”.
“La llave del local la van a tener que pedir, ya sea algún representante de allá (Estados Unidos) o el propietario de acá, de apellido Testa”, agregó Saint Pierre.
La situación de Blockbuster en Mar del Plata es una ramificación de lo que sucede a nivel mundial. La empresa se declaró en quiebra el 23 de septiembre y atribuyen como una de las causas a la piratería.
“A dos cuadras de acá podés comprar las películas copiadas –manifestó la joven-. Los mismos clientes decían: ‘¿por qué voy a pagar siete pesos el alquiler acá, si por diez me compro tres películas?’ Todo lo que está pasando ahora es un mal manejo de arriba.” El quiebre de la cadena norteamericana, para otros, se debe al peso de su deuda, estimada en US$ 900 millones.
Tras el cierre del local de Güemes, la actividad en el de Hipólito Yrigoyen y Belgrano “aumentó bastante”, sin embargo, los jóvenes informaron que la situación de la cadena “viene mal hace muchos años porque hay una deuda muy grande”.
“El 24 de septiembre nos dijeron que iban a cerrar el local pero no dijeron una fecha y fue todo un desgaste desde ese día hasta hoy, que no sabíamos que iba a pasar; preguntabas qué pasaba y te decían que nada”, recordó Sanit Pierre.
Poco a poco el local empezó a quedar vacío. La mitad del espacio apareció con cajas de cartón y repisas vacías. Hace unas semanas las películas se vendían como “pre alquiladas” a distintos valores, algo que no sólo llamó la atención de los empleados, sino también de los clientes que aún prefieren alquilar películas.
“Tenemos mucha incertidumbre, nadie nos dice nada. Decían que directamente fuésemos a hablar con los abogados que iban a explicar”, señaló la empleada. Hoy, con el local tomado, aguardan una respuesta: “Estamos esperando que alguien de la cara”.
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