Hugo Armando Arepia tiene un vasta trayectoria como futbolista local en ocho clubes donde cosechó amigos y variadas simpatías, algunas más duraderas que otras, pero en ese ámbito su figura quedó asociada al apodo popular: “el manco Arepia”, sinónimo de garra filosa en cualquier posición defensiva y ante el más pintado.
El 24 de octubre de este año, a las 12:30 le dijo a un empleado de los catorce que tiene a su cargo, que no deseaba contar con él en su sección, que tenía quejas de los compañeros que salían con él, del público objeto de la tarea y también por las inasistencias reiteradas. José Fernando Díaz no tomó de buen modo el aviso, se molestó, discutieron y Díaz le pidió a Arepia que se lo comunique mediante memorando.
Cuando Arepia se dirigía a las oficinas a redactar la nota, Díaz fue hasta su auto, sacó un cuchillo tipo bayoneta de 40 centímetros de largo y atacó a Arepia lanzándole una estocada mortal hacia el pecho, que fue evitada colocando el brazo izquierdo delante, donde ingresó el puntazo al tiempo que se caía.
En el suelo y ante testigos, esquivó otros lances furibundos, mientras su atacante profería amenazas advirtiendo que no lo denuncie porque sabía dónde vive y quiénes son los miembros de su familia a quienes los iba a “cagar matando”
Arepia describió en la denuncia policial 2211 en la Comisaría Novena, en la que intervino la Fiscalía Penal N° 1, que la situación fue presenciada por la casi totalidad del personal de los turnos saliente y entrante, entre ellos la subsecretaria Susana Pontussi.
Intervino la Policía, lo llevaron en ambulancia al centro médico SENESA y de allí al Hospital San Bernardo porque no había camas disponibles. Lo que a Arepia le llama la atención es que ningún funcionario municipal se haya interiorizado nunca sobre su estado, que nadie lo haya llamado para saber cómo estaba e informarle las medidas que se tomaron con el otro empleado, que hasta el momento se sabe que fue trasladado a otra repartición sin ningún tipo de sanción, que a pesar de haber insistido en hablar con el intendente y el jefe de Gabinete, no pudo conseguir una entrevista. “Recuerdo que no hace mucho el intendente de Cerrillos fue amenazado y la Policía detuvo una persona a las pocas horas; a mí me quisieron matar y nadie dijo, ni hizo nada; nadie me llamó, ni siquiera aparecen muchos de los que vieron todo, inclusive un empleado que me salvó cuando estaba en el suelo. Esto fue claramente un intento de asesinato y lo único que hicieron con mi atacante es cambiarlo de lugar de trabajo”, dijo Arepia.
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