Empleada del Hotel Termas denuncia violencia de género y persecución laboral

Empleada del Hotel Termas denuncia violencia de género y persecución laboral

La mayoría de los trabajadores no hablan por miedo a perder su fuente de ingreso.

Silvia Noemí de Casasola, 42 años, casada y con tres hijos, es empleada del Hotel Termas desde el año 2008 fue quien se animó a contar todo lo que sucede en el centenario hotel de Rosario de la Frontera. Llegó a esta situación cansada de sufrir los atropellos, persecución y discriminación hacia su estado de salud por parte del actual administrador del hotel, Jorge Méndez.La mujer eligió a El Tribuno como medio periodístico de cobertura provincial para dar a conocer a la opinión pública sobre los atropellos a que son ejercidos permanentemente los empleados del hotel.Cabe mencionar que en el año 2008 sufrió un accidente cuando era transportada en la combi desde hotel Termas hacia el pueblo luego de una jornada laboral. "El 13 de mayo de 2008 cuando regresábamos al pueblo en el transporte del hotel, este choco con un automóvil y la más afectada fui yo. Sufrí fisura de pubis y es una de los principales motivo que luego hizo que se despertara una enfermedad en mi columna", explico Silvia a El Tribuno mientras descansaba en su domicilio de calle Perú del barrio Juan domingo Perón, ubicado al norte de la ciudad.Cabe recordar que Silvia, junto a otros 18 trabajadores venían desempeñando sus tareas haciendo extras en el hotel durante la administración de Rodolfo Antonelli. "Con el tiempo nos puso en planta y debo reconocer que fue uno de los mejores gerente que tuvo Termas", dijo Silvia.Más tarde asumió Martín Rivero y la enfermedad de la columna de Silvia seguía avanzando. "El nuevo gerente me envía a junta médica de Sigma la cual determina que debería realizar tareas livianas al momento de trabajar. En el recibo de sueldo figuro como moza. De ahí Rivero me paso al pabellón de baños, mi función era vender y cobrar los baños", contó.En 2012 asumió la gerencia de Termas Jorge Méndez, quien cambió de funciones a Silvia, es decir del pabellón de baños la pasó al bar por los arreglos que se habían iniciado. "Los dolores continuaban aumentado en mi columna, los daba a conocer y Méndez optó por enviar mis estudios a una junta médica del Ministerio de Turismo y Cultura, aclaro que yo no concurrí. El ministerio también determinó que tenía que realizar tareas livianas", aseguró la mujer.En ese ínterin Silvia también hizo trabajos en el sector de la pileta termo tropical que se ubica en la zona de abajo del hotel. "Sebía bajar y subir la rampa de la pileta lo que también me afecto", dijo.Los días pasaban y continuaba afectándose la columna de Silvia y le resultaba difícil entablar un diálogo con Méndez. "Si lo hice con la jefa de Personal, se supone que hablo con el gerente, pero lamentablemente decían que no sabían dónde ponerme y así fue avanzando mi enfermedad a tal punto que el pasado 2 de marzo me operaron de la columna, y los dolores y todos los males se los debo a Méndez", sentenció.Nunca se contempló un trabajo liviano para Silvia, esto hizo que se produzca discopatia degenerativa de las vértebras. "En el lapso de un año y medio se me produjo la espondilolistesis, mi columna estaba sostenida por dos hernias de disco, luego de la operación me sacaron las hernias de disco y me abrieron el conducto por donde pasa la medula porque tenía afectado mi parte izquierda o sea no tenía movilidad ni sensibilidad".La empleada fue operada en el Hospital de Tres Cerrito de Salta por un neurocirujano especialista en columna."Tengo certificado médico porque comienzo rehabilitación con fisioterapia, la cual durará dos meses y luego los profesionales verán si estoy en condiciones de trabajar", dijo Silviam, quien actualmente no está yendo a trabajar.Abuso de autoridadPor todo lo vivido y sin que se tenga en cuenta su estado de salud, Silvia sintió abuso y atropello por parte del gerente Jorge Méndez. "Nunca contempló mi situación, las veces que intentamos con mi marido hablar con él no pudimos porque es una persona que no escucha, no sabe o no quiere escuchar, es una persona soberbia que no sabe tratar a una mujer, no hablo solamente por mí, sino a varias chicas del hotel las trato muy mal", expresó.Por otra parte Silvia hizo mención a una carta al lector de una señora de apellido Burgos que hacía mención sobre la violencia de genero que el gerente ejerce sobre su empleados. "Apoyo y afirmo todo lo que dice la señora en la carta al lector porque es verdad, la gente del hotel no habla porque tiene miedo, yo los entiendo porque tiene miedo a quedarse sin trabajo si comentan sobre lo que ocurre en Termas. Debemos tener presente que del hotel comen 70 familias rosarinas, por eso no hablan, pero tampoco tenemos un lugar de trabajo donde uno pueda estar tranquila, es una persecución, te hacen un daño, no solamente a la salud sino moralmente, y lamentablemente ellos llevan la de ganar porque son del gobierno. Es feo vivir en una sociedad y en una democracia con miedo".Otros casosSilvia se animó a denunciar públicamente otros casos de violencia que ocurrieron en el hotel: "El señor García de oficio cocinero perdió un dedo cuando lo trasladaron a realizar tareas en el sector de astelería, era previsible porque no es su función. El hecho paso inadvertido por todos".

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