Es una de las soluciones que reclamaban los productores vitivinícolas para mitigar la crisis, que controlará la cadena de distribución de renta que beneficia a los intermediarios y bocas de expendio. Sería el caso testigo para aplicarla en otras ramas de la producción primaria.
Una de las preocupaciones más importantes de los vitivinicultores, que es la distribución de la rentabilidad de su producción, cuenta desde ayer con una herramienta que se venía pidiendo desde hace tiempo y motivó cientos de reuniones.
Se trata de la puesta en marcha del observatorio vitivinícola, que monitoreará toda la cadena de precios desde el productor hasta las bocas de expendio del producto elaborado.
La crisis de rentabilidad tuvo una incidencia muy desfavorable en la industria, y perjudicó directamente a los sectores primarios, ya que la brecha de precios se fue ampliando en beneficio de los sectores de intermediación, mientras que el precio base se mantuvo durante mucho tiempo, pese al aumento de costos fijos, impuestos, insumos y mano de obra.
Esto redundó, por ejemplo, en que en San Rafael la cantidad de hectáreas sembradas de viñedos se viera reducida consistentemente durante las últimas campañas. Para dar un dato comparativo, en 2008 el departamento tuvo 15.742 hectáreas sembradas, mientras que los números del 2013 arrojaron 14.353, es decir que se perdieron más de mil hectáreas desde comienzos de esta década.
El trabajo del observatorio consistirá en cotejar información sobre la cadena de precios a través de la recopilación de planillas que deberán suministrar los sectores estatales y las instituciones intermedias relacionadas con la industria. En los últimos años, todos los incrementos de precios que afectaron directamente al bolsillo de los consumidores no han tenido su correspondiente traslado a los productores.
Uno de los impulsores de este tipo de iniciativas es el sanrafaelino Daniel Rodríguez, productor y dirigente sectorial, que participó de las reuniones con autoridades nacionales en la búsqueda de políticas que favorecieran al sector. En esa oportunidad había manifestado a Diario San Rafael: "Le pedimos (al ministro de Economía Kicillof) que se revea el tema de la distribución de la ganancia en la cadena, a lo que el ministro respondió que lo había hablado con sus equipos técnicos y estaban trabajando en ello".
Los primeros resultados, según los sectores involucrados, comenzaría a verse en un lapso de aproximadamente 20 días, cuando se hayan podido cruzar datos y establecer conclusiones para comenzar a actuar sobre la cadena. El precio que se paga a un productor por un litro de vino, en estos momentos tiene que, como mínimo, multiplicarse por diez para obtener el precio de góndola, y cada uno de los sectores intermedios pelea por una tajada que, en algunos casos, es desproporcionada. Falta una estructura formadora de precios razonable, realista y sobre todo justa.
Vale también destacar que ésta es sólo una de la batería de medidas que los productores han solicitado y que todavía no han tenido respuestas concretas, como la que apuntaría al problema del sobrestock, que según algunas fuentes significa diez meses de producción, y para el cual se pedía una cantidad de 100 millones de litros de la oferta, cuestión que aún no se ha definido.
Según ha trascendido, además, el tema del monitoreo a través de un observatorio tendría a la vitivinicultura como prueba piloto, con la idea de luego ser aplicado en otras ramas de la producción. Esto puede ser decisivo para los otros eslabones de la cadena productiva sanrafaelina, sobre todo del sector primario, ya que la falta de rentabilidad se aplica a casi todas las ramas agrícolas, que son el eje de la vida económica local.
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