El Municipio de Lomas está terminando de restaurar los adoquines del tramo que va desde Molina Arrotea hasta Lavalle. Los trabajos incluyen la construcción de cunetas de hormigón.
Es fue como hace dos años nacía el plan oficial que busca mejorar los empedrados para que estas calles se conviertan en una superficie uniforme que dé como resultado una mayor fluidez del tránsito sin necesidad de remover los adoquines. Hoy, gracias a ese programa, Italia –y su continuación, Suárez– entraron en la última etapa de obras.
LAS CALLES QUE ABARCA
En el tramo comprendido entre Molina Arrotea y Lavalle, cuadrillas integradas por empleados municipales y cooperativistas del programa Argentina Trabaja realizan la restauración de los bloques de piedra y suman a las mejoras la construcción de cordones cuneta de hormigón para las veredas.
Ya está casi todo listo para poder dar por concluida la tarea: apenas resta lo que va de Fernández hasta Lavalle, tramo que las autoridades estiman finalizar en 10 días.
“La riqueza arquitectónica de Lomas de Zamora tiene que ser protegida no sólo porque está vinculada a la belleza de nuestras ciudades, sino también porque hace a la historia de la Comuna y habla del pasado y del presente de su sociedad”, aseguró el intendente, Martín Insaurralde, al ser consultado por el origen del plan de Preservación de la Identidad, que comenzó en 2010 con la avenida Fernández y que hoy avanza sobre Temperley, Banfield y Lomas, localidades que concentran la mayor cantidad de barrios con calles empedradas.
POR LA IDENTIDAD
Los vecinos lomenses conocen esos carteles que cuelgan en las casas –antiguas y no tanto– y que, casi al estilo de un manifiesto, entre otras consignas rezan “sí a la identidad del barrio”.
Sin dudas, el empedrado es parte de esa identidad ya que los adoquines de Lomas guardan una historia más antigua que la del sesquicentenario: algunos vienen de canteras y otros recorrieron los océanos en barco ya que fueron traídos de continentes alejados porque los comerciantes necesitaban del peso para navegar antes de llegar a estas costas o, de lo contrario, correrían peligro de naufragio.
Para asegurar una larga vida a estos míticos adoquines (generalmente hechos de granito labrado en bloques rectangulares de 20 centímetros de alto y 15 de ancho) el buen drenaje es condición del éxito.
Según los entendidos, la acumulación de agua superficial podría producir la erosión de la capa que está por debajo de las piedras, volviendo nuevamente inestable la superficie del terreno que actualmente se está reparando.
Por eso, desde el Municipio destacan también la realización de desagües y sumideros presentes en todas las obras de mejora de la infraestructura de las calles, que facilitan así el correcto y normal escurrimiento.
SE SUMAN TAREAS DE BACHEO
En Lomas, la obra de renovación del adoquinado incluye, además, tareas de bacheo granítico en este tipo de arterias. Pringles e Yrigoyen, Larrea e Yrigoyen, Rincón entre Alsina y Vergara, Fernández e Yrigoyen, Croce y Vieytes, Solís y Riobamba, Solís y Juncal, y Viamonte y Rincón, fueron algunos de los puntos en los que se trabajó en las últimas semanas para realizar este bacheo.
Así, todos los vecinos, tanto los new age como los nostálgicos, tienen un motivo para celebrar: hoy los viejos adoquines se transformaron en objeto de una política pública.

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