Tras su retiro del básquet por una afección cardiaca, el símbolo de Peñarol se recibió de entrenador y transmite sus conocimientos a los más chicos con una escuela gratuita. “Me encontré con un montón de cosas que, al jugar profesionalmente, no las veía”, reconoció en un mano a mano con El Atlántico
A los 34 años, “Tato” ya no es un jugador básquet. Es mucho más que eso. Capitalizó el golpe para capacitarse con un hambre voraz de conocimiento hasta recibirse de entrenador. Y luego de una carrera profesional que lo mantuvo en un mundo aparte, recuperó el espíritu amateur más profundo, para poner su sabiduría al servicio de los más chicos en una escuela gratuita que coordina junto a su hermano Fernando. “Estamos trabajando con mi hermano y con Alfredo, que es un ‘profe’ de educación física. Necesitamos dividir la tarea porque vienen muchos chicos y así podemos trabajar mejor”, explicó en el inicio de la charla con El Atlántico.
Con marcada madurez y un alto compromiso, “Tato” reconoció que la escuela hace hincapié en el aspecto social: “Hay chicos que a veces no pueden venir porque, pese a que las clases son gratuitas, no tienen para pagarse el pasaje en colectivo. Para colmo, te piden disculpas por no poder asistir… la verdad que la gente es extraordinaria”, expresó. Asimismo, agregó que “para nosotros es un placer que vengan y la idea es hacer que se sume cada vez más gente, no sólo los chicos, para hacer deporte. Ahora lo estamos haciendo para chicos de 5 a 13 años, pero la idea es seguir haciendo cosas, porque nos gusta mucho lo social y creemos que a Mar del Plata le hace falta que el deporte sea para todos porque es una forma de inclusión”.
-No son muchos los lugares en los que los chicos pueden practicar deporte en forma gratuita.
-La verdad que no conozco. Cuando vos le comunicás a la gente que la enseñanza es totalmente gratuita, se quedan esperando para ver si hay que pagar alguna cuota de inicio o algo por el estilo. Pero esto es totalmente gratuito. Hoy contamos con más de 60 chicos inscriptos y eso demuestra que hay muchos chicos que quieren hacer deporte. Hay chicos que no sabían lo que eran las reglas y hoy ya se amoldan perfecto, se divierten y tienen amigos. A partir de todo eso, buscamos lógicamente que aprendan a jugar al básquet. Algunos no estaban acostumbrados a formar parte de un equipo, a respetar a un compañero, y ahora ya se van acostumbrando y eso nos hace feliz. Nos hacen feliz los detalles mínimos. Ahora empezamos con las chicas y tenemos tres nenas, y el otro día dos de ellas nos trajeron una cartita y un chocolate por la semana de la dulzura. Esas son cosas que nos llenan muchísimo, como tener tantos chicos y ver a los padres que vienen a tomar mate mientras ven la práctica.
-¿Cuántas clases semanales se dictan?
-Estamos los martes y los jueves en el PAMI, que queda en Balcarce y Salta, de 18 a 19. La inscripción siempre va a estar abierta, porque la idea nuestra es que cada chico que quiera hacer deporte, en este caso básquet, pueda venir, disfrutar y jugar. El que quiera inscribirse puede ir en los días y horarios de las clases, o sino en la Fundación Ciudad Inclusiva, que queda en 3 de febrero y Mitre. Esto representa mucho esfuerzo de la Secretaría de Deportes de la Nación. Hay mucha gente detrás de esto: el primero que se comunicó conmigo fue el embajador Carlos Cheppi, que me llamó cuando se enteró de mi enfermedad. También Claudio Morresi (NdeR: Secretario de Deportes de la Nación) nos entregó los materiales y ha hecho un gran esfuerzo junto a la fundación Ciudad Inclusiva.
-Vos venís del básquet profesional, de jugar en competiciones de alto nivel, y ahora te reencontrás con el costado más amateur del deporte…
-Sí, la verdad que es lo mejor que me ha pasado. Empecé a vivir otra cosa totalmente diferente y lo disfruto muchísimo. Lo hacemos con mucha pasión. A mí me quedó una frase que me dijo Sergio (Hernández): “Vos lo tenés que planificar como si estuvieras dirigiendo la Liga”. Obviamente que todo está amoldado a los chicos, pero la verdad que lo hago con ese entusiasmo. Cada vez que vamos, lo planificamos de la mejor manera para que los chicos se diviertan y aprendan. Hacemos juegos e intentamos que la pasen bien.
-Por lo que decís, tratás de aprovechar a Sergio Hernández para esta etapa que estás afrontando…
-Siempre trato de hablar con Sergio, porque para mí es el ejemplo a seguir, no sólo en lo deportivo sino en lo humano. Me ha enseñado muchas cosas, lo tuve muchos años y me enseñó a ser más equilibrado en la vida y en el deporte. Si hay algo que uno se reprocha es no haberlo aprovechado más todavía habiendo estado tan cerca de él, porque es una persona que te enseña minuto a minuto. Así que cuando puedo y lo veo trato de exprimirlo al máximo porque cada cosa que te dice te queda grabada.
-¿Terminaste el curso de entrenador?
-Ya lo terminé y ahora hice la reválida en Peñarol. Ya tengo el curso de entrenador de los tres niveles, que era algo que quería hacer, primero por el hecho de estar con chicos. Más allá de que uno ha jugado al básquet y ha vivido situaciones, lo quería tener. Además, creo que estoy capacitado y ojalá algún día pueda dirigir.
-Muchas veces, un jugador con tu trayectoria puede pensar que tiene poco por aprender. Pero seguramente el curso te debe haber dejado aprendizajes interesantes…
-En mi caso, creo que siempre se puede aprender. Todos los días y de todos. Me gusta mucho mirar, me apasiona el básquet y creo que siempre se aprende. Uno ve cosas que te refrescan conceptos, también hay que aprovechar las charlas. Sergio (Hernández) me recalcaba que no sólo se aprende de las clínicas en sí, sino que después podés intercambiar ideas tomando un café con alguno de los entrenadores.
-Y ahora adaptás la exigencia para el nivel de estos chicos a los que les enseñás..
-Claro, uno exige acorde a la edad de los chicos y de acuerdo al aprendizaje que tienen. Por eso está bueno el curso, porque tenés Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3. En Nivel 1 tenés la parte inicial de los chicos y es una etapa muy linda. Yo no tenía que venir a esa parte, pero fui igual a una charla que dio un “profe” y que fue muy interesante. La verdad que siempre vas aprendiendo y uno sabe que la exigencia no es la misma. Uno no le puede enseñar jugadas o cosas de profesionales a un chico que recién está aprendiendo el dribbling, a coordinar…
-A veces la exigencia por el resultado lleva a que se aceleren los procesos formativos, ¿no?
-Sí, se ve mucho. Es una lástima, pero a partir de los 13 y 14 años se deja de lado al jugador por querer ganar. Parece que ganar es todo, pero para mí no es así. Yo, como entrenador principiante, busco que cada jugador sea lo mejor posible. No por querer ganar lo voy a correr de posición, para ponerlo en un puesto que nunca va a poder jugar en el futuro. No voy a cortarle su carrera sólo por obtener el triunfo. Obviamente que las exigencias no son iguales en todos los clubes. Hay algunos que pretenden ganar y otros que pretenden formar jugadores. En mi caso, yo siempre quiero, inclusive en la escuelita, que cada chico aprenda lo más posible en lugar de hacer algún juego que pueda perjudicarlo en su desarrollo.
-En ese sentido, tenés referentes importantes, como Osvaldo Echevarría, José Bonfiglio y tantos otros que pasaron por Peñarol.
-En Peñarol hubo buenos entrenadores toda la vida y también han salido muchos jugadores. Pero lo de la formación de jugadores es un tema y esas cosas pasan. El otro día hablaba con un entrenador de rugby y me dijo que, si bien pensaba como yo, en un momento tuvo un jugador que jugaba muy bien en una posición pero que perjudicaba al equipo. Entonces, lo tuvo que correr de puesto para ganar y se traicionó él mismo. Por eso hablábamos de que uno piensa de una manera y capáz en el momento de llegar a una final terminás traicionando tus ideales. En mi caso, espero no traicionarlos nunca, porque para mí siempre están primeros los jugadores que el hecho de ganar. A todos nos gusta ganar, pero en las categorías formativas vos estás formando jugadores y personas.
“ESTABA ENFRASCADO EN LO MÍO Y ME ARREPIENTO”
-Se te nota contento, como si esta experiencia te hubiera potenciado.
-Hasta que yo estaba jugando, uno se enfrasca en entrenar, dormir la siesta para ir a entrenar otra vez y después ir a jugar y hacerlo continuamente. En todo eso, no ves muchas realidades que pasan alrededor tuyo. Cuando terminé de jugar por el tema de mi enfermedad, enseguida me metí con esto y la verdad que me encontré con un montón de cosas que, al jugar profesionalmente, no las veía. Estaba enfrascado en lo mío y me arrepiento, porque uno entra en eso y no sabe nada de lo que pasa alrededor. Uno está pensando en jugar, en ganar y en jugar mejor, nada más. Pero ahora me encontré con un montón de cosas que me han hecho muy bien. Empecé a vivir otra vida, disfruto mucho más de mi familia y además me gusta mucho lo social. Está bueno poner el granito de arena desde el lugar que uno ocupa para que mucha gente pueda ser feliz y hacer deporte.
-La sensación es que, más allá del dolor por lo que te pasó, pudiste descubrir otras cosas a partir del retiro y capitalizaste esa situación.
-Sí, sin darme cuenta. Porque terminé con algo que me dolió muchísimo. Después de no poder seguir jugando a lo que más me apasiona, que es el básquet, sin darme cuenta entré en esto que también me apasiona. Veo que hay muchas cosas para hacer por el de al lado y eso está un poco olvidado. A mí me pasaba: sólo pensaba en el equipo, en mis compañeros, pero no en Mar del Plata y en cómo están los demás. Veo que se pueden hacer un montón de cosas por la ciudad, por la gente que no puede hacer deporte porque no puede pagar una cuota social o ni siquiera tomar un colectivo. Además estamos haciendo un montón de cosas que no salen a la luz y las queremos seguir haciendo.
-¿Vas a involucrarte en política más adelante?
-Y… por ahora lo que me interesa es intentar ayudar desde lo social, en los lugares donde uno puede tener llegada y donde puede decir lo que está faltando en Mar del Plata. Gracias a Dios me han ayudado y la idea es seguir haciendo esto, más allá de lo político.
"TATO" DIXIT
PEÑAROL
“Se armó muy bien. Tiene 4 internos de lujo que, como está la Liga, no creo que haya muchos que puedan tener internos de ese nivel. Además se mantuvo una base muy buena y llegó Adrián Boccia, que juega en la Selección”
LA ELECCIÓN DE RIVERO
“Conoce mucho al club, a los jugadores que han quedado, a la dirigencia, a la gente. No es fácil entrar en un club como Peñarol y él lo conoce de punta a punta. Ha dirigido pretemporadas solo, dirigió partidos solo y creo que era su momento”.
LOS CAMBIOS EN LA LIGA
“No estoy de acuerdo en que se hayan tomado las medidas tan apresuradas. Si no hay descensos porque se van a poner aires acondicionados en los lugares más calurosos o van a mejorar los viajes o las infraestructuras, tiene un poco más de sentido. Pero ahora se sacaron los dos descensos y todavía no se sabe para qué”.

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