Día de emociones para la fórmula del Acuerdo para el Bicentenario. Primero, por la sucesión de historias escuchadas en el pueblo de Santa Ana vinculadas con el proyecto de reparación histórica para las localidades afectadas por el cierre de los ingenios azucareros que impulsa José Cano desde el Congreso de la Nación.
Día de emociones para la fórmula del Acuerdo para el Bicentenario. Primero, por la sucesión de historias escuchadas en el pueblo de Santa Ana vinculadas con el proyecto de reparación histórica para las localidades afectadas por el cierre de los ingenios azucareros que impulsa José Cano desde el Congreso de la Nación. Luego en Aguilares, donde Domingo Amaya recorrió el barrio 1 de mayo en el que vivió desde que tenía tres años hasta su juventud.
“Es un gusto recorrer lugares que tienen que ver con nuestra historia de vida y con nuestros sueños. Con Domingo (Amaya) vamos a trabajar para recuperar a estos pueblos olvidados desde hace décadas. Nadie hizo nada en serio por ellos desde que cerraron los ingenios en los años 60. Queremos apuntar al desarrollo local para combatir el desempleo y el avance de la droga. El 23 de agosto gana la gente, van a perder los políticos que no pueden explicar cómo se hicieron millonarios”, dijo Cano durante un el extenso recorrido que incluyó distintas comunas y la ciudad de Aguilares.
Amaya recordó, emocionado, su niñez en Aguilares. “Vinimos aquí cuando yo era muy chico. Pase una hermosa niñez jugando en las calles de tierra y disfrutando de la vida de un pueblo que aún tenía esperanzas. Esta unidad con José (Cano) busca recuperar esa historia, ese patrimonio que nos identifica como provincia. Queremos recuperar el orgullo de pertenecer al Jardín de la República”, dijo.
La caravana del Acuerdo por el Bicentenario recorrió calles de Santa Ana, pasó por Villa Hileret y alteró la tranquilidad sabatina en Aguilares. Más de 400 vehículos siguieron al colectivo descapotado que trasladó a los principales candidatos del espacio opositor. Ambos caminaron en varios tramos para dialogar cara a cara con los vecinos.
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