En una emotiva ceremonia, Héctor Cardelli ordenó sacerdote a “Juanito”

En una emotiva ceremonia, Héctor Cardelli ordenó sacerdote a “Juanito”
“Lo de hoy no tiene retorno Juan, te vas a configurar con él (por Cristo)”, le expresó el obispo diocesano a Juan Cabrera que fue consagrado al Señor. Cientos de personas acompañaron al nuevo presbítero en este momento único, de gozo y alegría. Hoy a las 11:00 en la parroquia Nuestra Señora de la Merced, presidirá su primera misa.

“Por la ordenación sagrada se confiere a los presbíteros aquel sacramento que, mediante la unción del Espíritu Santo, marca a los sacerdotes con un carácter especial. Así están identificados con ‘Cristo Sacerdote’ de tal manera que puedan actuar como representantes de ‘Cristo Cabeza’”, así reza un fragmento del Pontifical Romano, impreso en el cuadernillo, preparado especialmente para la ordenación de Juan Edgardo Cabrera.

“Juanito”, como le apodan cariñosamente los vecinos, se convirtió en sacerdote, tal como estaba previsto, ayer en una ceremonia que duró casi dos horas y que fue celebrada por monseñor Héctor Cardelli, obispo de la Diócesis de San Nicolás, en la parroquia Nuestra Señora de la Merced.

Amplia convocatoria

Poco antes de las 11:00, los familiares, amigos y compañeros de “Juanito”, feligreses y vecinos en general se ubicaban en los bancos del templo, que no fueron suficientes, para poder acompañar al diácono que sería ordenado sacerdote.

Cientos de personas, la mayoría pergaminenses y varios de otras localidades, se congregaron en la Iglesia para acompañar a “Juanito” en este momento histórico en la vida del consagrado.

La ceremonia comenzó con los cánticos que interpretó el coro y que hacía alusión a los que “anuncian con su vida el reino del Señor”.

Después del ingreso de numerosos seminaristas, diáconos, sacerdotes, obispos, “Juanito” se sentó frente al altar, en un sillón dispuesto para la ocasión, visiblemente emocionado.

Como es habitual en una ceremonia tan importante, el obispo Héctor Cardelli bendijo el altar con el incienso y luego comenzó la celebración eucarística.

Presentación a Dios

Luego de la lectura del Evangelio, el padre Carlos Miri, párroco de la Iglesia principal de nuestra ciudad fue el encargado de presentar ante el obispo al diácono que iba a ser consagrado. “Con la ayuda de Dios y de nuestro Salvador Jesucristo, elegimos a este hermano nuestro para el Orden presbiteral”, expresó Cardelli.

A posteriori comenzó con la homilía.

El mandamiento del amor

Durante su homilía, el obispo diocesano explicó que Jesús nos da una herramienta muy válida a los cristianos, a quienes quieran abrirse a las enseñanzas de Cristo y trasplantarla en la propia vida. Somos cristianos cuando reproducimos a Jesús en nuestra propia vida y cuando aceptamos esta herramienta que es el mandamiento del amor. “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nos dice Jesús para iluminar nuestra mente y para que tengamos una mirada de cristianos en este mundo”, añadió monseñor. Al tiempo que instó a los feligreses a “convertirse en un misionero de Jesús. El Espíritu Santo nos ha enriquecido con sus dones para que nosotros podamos reproducir la imagen del Señor”.

El paso del sacerdote

Haciendo hincapié en la misión del sacerdote y en su paso por esta vida, Cardelli contó que Santa Catalina de Siena besaba la huella de los sacerdotes porque la reconocía como la huella de Jesús. Y este es el paso del sacerdote por el mundo. “El sacerdote le ofrece al Señor su mente, su corazón, sus ojos, sus manos, sus pies, su vida para que Jesús siga caminando entre nosotros, para que Jesús nos siga hablando, pastoreando. Este mandamiento supremo del amor es el que riega toda acción evangelizadora, es el que hace presente al reino de Dios”, sostuvo Cardelli.

Al encuentro del hermano

Declarando la misión del cristiano, Cardelli dijo: “Nuestra misión está en salir al encuentro del hermano en nombre de Jesús para que sienta el calor de mi fraternidad. No se trata de adoctrinar sino de contener a mi hermano para que él encuentre alguien que lo ama”.

Irradiar amor

Por último el obispo llamó a la feligresía a “tener olor a Cristo, olor a oveja, transpirando amor”. Dirigiéndose a “Juanito”, monseñor dijo: “Lo de hoy no tiene retorno Juan, te vas a configurar con él (por Cristo) y ay de tí si se te borra la imagen de Jesús, si la desdibujás. Ojala tus fieles besen las huellas y eso te dará plenitud de vida, gozo, alegría y te hará padre, hermano, servidor, levadura, sal y luz. Tu huella debe ser imborrable como la que dejó el padre Gastón Romanello”.

Por último Cardelli aseguró que “los sacerdotes seguimos siendo humanos y tenemos el mandato divino de Jesús de cuidar al rebaño. Ustedes cuídennos, recen por nosotros, corríjannos.

“No podemos dejar de mencionar a la Virgen, esclava de Dios, madre de la Iglesia. Que María haga de tu testimonio Juan, un testimonio de fidelidad eterna a Cristo”.

Renovación de promesas

Concluida la homilía, “Juanito” se puso de pie frente al obispo que, mediante preguntas, renovó las promesas. “Que Dios complete y perfeccione la obra que El mismo ha comenzado en ti”, expresó Cardelli.

Luego se dio el momento de la súplica letánica en que “Juanito” se postró ante Dios, los fieles se arrodillaron y el coro entonó las letanías a través de las que se pide a los santos y santas, beatos y beatas, que “rueguen por nosotros”.

Culminado este momento, “Juanito”, de rodillas, recibió sobre su cabeza la imposición de las manos, primero del obispo y después de todos los presbíteros presentes.

Uno de los momentos más importantes fue cuando, con las manos extendidas, Cardelli dijo en voz alta la plegaria de ordenación en la que solicita al “Padre Todopoderoso que confieras a este siervo tuyo la dignidad del presbiterado. Renueva en su corazón el espíritu de santidad, reciba de tí, el segundo grado del ministerio sacerdotal y sea, por su conducta, ejemplo de vida”. En ese momento, quien conducía la ceremonia, expresó con alegría: “‘Juanito’ ya es sacerdote”, referentes de la comunidad religiosa desplegaron un cartel que rezaba: “‘Juanito’ ya es sacerdote, demos gracias a Dios”, y los feligreses dejaron entrever su alegría con un cálido e interminable aplauso.

Quizá uno de los momentos más emotivos de la celebración fue cuando el sacerdote Ariel Busso, acompañado de Carlos Miri, vistieron a “Juanito”, acomodaron la estola del ordenado y le colocaron la casulla. Con un fuerte abrazo, ambos sacerdotes, felicitaron al nuevo presbítero que demostrando el gozo de Cristo en su rostro dibujaba una amplia sonrisa.

La unción de las manos del consagrado con el Santo Crisma es un momento esencial en las celebraciones de este tipo en el que el obispo pide a Jesucristo que proteja al sacerdote para santificar al pueblo cristiano.

En el momento de la ofrenda, la madre y los hermanos del nuevo consagrado ofrecieron a monseñor Cardelli la patena y el cáliz que inmediatamente, monseñor le entregó a “Juanito” diciéndole: “Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios”.

Finalmente el obispo dio al ordenado el saludo de la paz, posteriormente lo hicieron sus pares y una vez que los presbíteros felicitaron al nuevo sacerdote, “Juanito” se sumó a la celebración de la Eucaristía pero ya no como seminarista o diácono sino como consagrado.

Saludos

La bendición final estuvo a cargo de monseñor Cardelli y de “Juanito”. Hoy a las 11:00 en la parroquia de la Merced, Juan presidirá su primera misa.

Después de muchos años de servicio, “Juanito” ya es un “hombre de Dios” que continuará con esa vocación pastoral que despertó en él, desde los primeros años de su vida, el amor a Jesucristo. Hoy, al igual que siempre, “Juanito” dará rienda suelta a su misión: la de poner al servicio del Señor y de todos los hombres sus “cinco panes y dos peces”.

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