“El folclore de Santiago del Estero a través de sus estudiosos” posee un modo típico de expresión, impregnado de un espíritu tomado del pueblo.
Nació en la ciudad de Santiago del Estero el 7 de noviembre de 1895, de familia de origen dinamarqués. Muy joven se recibió de abogado y luego obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia. Posteriormente se desempeñó en importantes cargos en el campo jurídico.
Redactor, junto a otros abogados, de los Códigos de Procedimientos y Ley Orgánica de los Tribunales. Miembro también del Jurado de Enjuiciamiento en cuatro períodos, interventor de la Contaduría General de la Provincia, presidente del Directorio del Banco Oficial y ministro de Justicia, Educación y Culto. También fue miembro fundador del Colegio de Abogados y asesor de la Intendencia Municipal y del Consejo de Educación.
Los servicios que prestó, tanto honorarios como oficiales, fueron muy reconocidos por su dedicación, preparación y dignidad. Numerosas instituciones de bien público lo tuvieron como uno de sus principales miembros y activo colaborador. En la vida pública fue militante de la UCR.
Su vocación literaria fue manifiesta desde temprana edad, como se puede apreciar en un poema que escribió: “Canto a la Raza Quichua”, y con el cual ganó un certamen público. Por ese entonces era estudiante del Colegio Nacional. La inspiración de ese tema ya indicaba su valoración por las raíces autóctonas y tradicionales.
Mucha de su producción está desperdigada en diarios y revistas, lamentablemente no se la recogió en un libro, ya que se podría estudiar a fondo su obra, a la que hay que sumar ensayos en prosas y piezas teatrales.
Una de estas, “La Flor de Aire”, despertó sentidas reminiscencias de la tierra santiagueña y fue muy aplaudida cuando se la estrenó.
Las expresiones culturales de Santiago del Estero le interesaron permanentemente. Una de estas, la lengua quichua, tema que ensayó y volcó en un libro titulado “El Quichua Santiagueño”.
En él sostenía como tesis “que el idioma quichua portado por los incas llegó a Santiago, siglos antes de la entrada de la conquista y colonización”, a través de los mitimaes, posición ésta avalada hoy por las investigaciones arqueológicas efectuadas en el Noroeste Argentino, aunque para Santiago del Estero esa disciplina científica no revela testimonios materiales. La hipótesis del Dr. Christensen se apoya en considerar a Santiago del Estero una ínsula idiomática.
Al analizar su importante obra, claramente se advierte su elevado espíritu y la atracción e interés que le despertó todo lo vinculado a la tierra nativa y que se traduce en sus versos, prosa y obras teatrales. Lo folclórico está patente, impregna su ser y conducta, aroma sus poemas y sus ilustrativas disertaciones.
Su vida estuvo consagrada a esa pasión y al servicio de la comunidad.
Murió el 12 de julio de 1982 y fue sepultado por una doliente comitiva con honores y con el reconocimiento de la comunidad a su espíritu y hombría de bien.
Bibliografía
En el desarrollo de este minucioso trabajo de los autores es elemental detallar la bibliografía consultada con ese fin.
Christensen, Emilio:
1923 - “El desenvolvimiento de la cultura en Santiago del Estero y sus actuales manifestaciones en la vida intelectual”.
1970 - “El Quichua Santiagueño”, Buenos Aires: Ministerio de Cultura y Educación.
También se suma otra bibliografía.
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