Emilce Moler, sobreviviente de la Noche de los Lápices, cuando la dictadura detuvo y torturó a nueve estudiantes secundarios por reclamar el boleto estudiantil, convocó a los jóvenes a seguir luchando “para no perder los derechos adquiridos”.
“Los jóvenes tienen que reaccionar ante las injusticias y ante políticas contrarias a sus intereses, tienen que construir su propia agenda (de lucha) y saber que las construcciones colectivas permiten sostener la continuidad de los derechos, para que no se pierdan”, afirmó Moler en diálogo con Télam.
Emilce, radicada en Mar del Plata, reiteró que los jóvenes de hoy “deben luchar para no perder derechos adquiridos, reaccionar ante situaciones adversas y abrazar la política como una herramienta de transformación”.
Moler sostuvo que los aniversarios, “son necesarios para hacer un alto en cuestiones cotidianas y recordar en voz alta a los compañeros que no están”.
“Yo fui militante en aquellos años porque el contexto político (la dictadura militar) merecía que reaccionara ante las violaciones a los derechos humanos, como joven uno reacciona, el boleto estudiantil fue una de las tantas luchas que teníamos en esa época”, destacó con firmeza.
Emilce Moler tenía 17 años, cursaba 5to año en el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, estudiaba inglés y hacía talleres de plástica y dibujo, cuando fue “arrancada” de su cama por una patota policial, en la madrugada del 17 de septiembre de 1976.
Fue encapuchada, maniatada e introducida en auto en el que fue trasladada al centro clandestino que funcionaba en Arana, en la periferia de La Plata, donde fue torturada con picana durante una semana entera, oyendo también cómo torturaban a sus compañeros Claudia Falcone y Horacio Ungaro.
Los represores la trasladaron luego a la Brigada de Investigaciones de Quilmes, luego a la comisaría 3era de Valentín Alsina y finalmente en 1977 la alojaron en la cárcel de Devoto, donde permaneció un año y medio hasta que se le otorgó la libertad vigilada.
Comentá la nota