La conductora de un 147, de 18 años, atropelló a un adolescente de 17, lo hizo estrellarse contra un Gol y no se quedó a ver cómo estaba el herido. El chico estuvo en coma y se recuperó.
Gonzalo no llevaba casco y cayó al pavimento con la cara. Quedó inconsciente, casi muerto. La conductora del 147 color crema no frenó, aceleró y dejó al herido tendido en la calle.
Ocurrió el pasado miércoles 9 de abril, a las 20, en la esquina de Trafalgar y Urquiza. El conductor del Gol, un hombre de 46 años que iba con sus hijas en el auto, frenó e intentó ayudar. Una joven que pasaba por el lugar le practicó a Gonzalo los primeros auxilios, que aparentemente –según dijeron los paramédicos a la familia de la víctima– le salvaron la vida. De la conductora del 147 sólo se supo, en ese momento, que era una mujer joven.
Dio la cara. La familia del herido y sus amigos pensaron que se trataba de un caso más de automovilistas que atropellan y escapan para jamás hacerse cargo, y comenzaron una campaña a través de las redes sociales.
No lo sabían, pero esa misma noche la joven que se había escapado tras embestir al motociclista se presentó en la Unidad Judicial de Accidentología Vial, junto con su madre, a bordo del 147 abollado, que además de ser color crema tenía una “particularidad”: estrellas de color fucsia pintadas sobre la chapa, y una curiosa hada madrina a modo de insignia sobre el capó.
Estefanía Elisabeth Martínez Funes, de 18 años, es vecina de barrio Alta Córdoba, donde ocurrió el siniestro y donde también vive la familia Romero. Su Fiat 147 permanece en Accidentología Vial: le están practicando pericias para determinar cómo fue su participación en el hecho.
“El 147 habría participado. La conductora se presentó horas después en la Unidad Judicial. Ahora se trata de determinar si efectivamente intervino en el accidente y si le cabe la imputación de lesiones culposas”, le dijo a este diario el ayudante fiscal de Accidentología Vial, Gustavo Lombardi.
Por lesiones “culposas” se entiende (a diferencia de las “dolosas”) que la conductora no previó el resultado de lo que podía ocurrir, o que se confió en que eso jamás podría ocurrir. Por el momento, sólo el conductor del Gol, Juan José Juncos, está imputado por lesiones culposas; aunque la chica del 147 podría estarlo en breve. La imputación precisa va a depender de varios factores, entre ellos, cómo evolucione el herido. El abogado de la familia Romero, Gustavo Gale, estima que además podría ser imputada de “lesiones graves y abandono de persona”.
Heridas graves. El miércoles 9 de abril, a la noche, Gonzalo Ariel Romero fue operado en el Hospital de Urgencias, e inducido a un coma farmacológico del que despertó el domingo pasado. “No entiende nada, no sabe lo que pasó. Nos ve y llora -cuenta su hermano, Maximiliano Romero-. No puede hablar pero nos aprieta las manos para respondernos”.
El chico se recupera, aunque el traumatismo fue severo: resultó con el maxilar y el tabique quebrados, con un corte profundo en la lengua, le tuvieron que extirpar el bazo y deberá afrontar una reconstrucción facial.
“Mi hijo se recupera, vamos paso a paso. Los doctores tienen que detectarle de dónde viene una fiebre que no baja, pero estamos esperanzados”, dice Oscar Romero, empleado ferroviario y padre de Gonzalo. “Lo dejaron tirado como a un perro. En la esquina donde lo chocaron todavía está la sangre de mi hijo”, cuenta Oscar. El viernes pasado, Gonzalo fue dado de alta.
El chico estudia en el instituto secundario Manuel Lucero de Alta Córdoba. Según su familia, aguantó el choque por ser tan deportista: “El flaco hace karate y entrena natación, es pura fibra”, dice Maximiliano, su hermano mayor, en la casa de la familia Romero.
Maximiliano cuenta que recién el miércoles pasado supieron quién era la conductora del 147; hasta ese momento pensaban que se había fugado y que no pensaba aparecer.
“Fui a buscarla porque conozco a la familia de vista: viven en la esquina de la casa de mi abuela, acá en el barrio. Me atendió la madre y me dijo que su hija había escapado de esa manera porque tuvo miedo, pero que ellos se hacen cargo de lo que ocurrió”, dijo Maximiliano.

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