Los obstetras del Servicio de Maternidad del hospital Regional Ramón Carrillo vivieron anteanoche una situación de emergencia muy singular, por lo que tuvieron que solicitar presencia policial ante la negativa de colaborar de una embarazada para tener su bebé.
Fuentes ligadas con la investigación revelaron que, alrededor de las ocho de la noche, la joven primeriza comenzó a tener trabajo de parto, por lo que fue preparada para iniciar las tareas para el nacimiento del bebé, que había llegado a su noveno mes de gestación.
Sin embargo, cuando la joven se encontraba en la camilla obstétrica, se negó a colaborar en el pujamiento para que naciera su hijo. Los voceros afirmaron que la mujer, además, cruzaba sus piernas y no permitía que los profesionales realizaran su trabajo para concluir con el nacimiento normal del bebé. De nada valió la contención emocional brindada por los obstetras para este tipo de casos, a fin de que la embarazada cambiara de actitud.
Ante la férrea negativa, los profesionales decidieron solicitar la presencia de la guardia policial que se encuentra apostada en el Hospital Regional. Los obstetras temían que la demora en el nacimiento del niño o si no pujaba cuando el bebé estaba naciendo, pudiera ocasionarle graves lesiones e incluso, la muerte.
El Cuerpo Guardia de Infantería se trasladó hasta el lugar y tomó conocimiento del hecho. Finalmente, la joven accedió a colaborar con los médicos, quienes concretaron el parto. El bebé fue trasladado a Neonatología, donde fue examinado y luego regresó con su madre.
Fuentes sanitarias señalaron que los profesionales temen que el bebé pudiera haber sufrido algún tipo de lesión, pero eso se sabrá con el tiempo.
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