Por ella, los vecinos hicieron de un basural una plaza

Ailín Luquez nació con un tumor maligno en el abdomen, y luego de tres cirugías y estar ocho meses internada, comenzó con la quimioterapia. Para evitar que se enferme, por las bajas defensas, su papá decidió convocar a los vecinos para convertir un basural lindero a su casa en una plaza. “Es un orgullo ver a mi hija hamacándose, después de todo el esfuerzo que ella hizo para poder vivir”, contó su papá a Info Región.
Un basural en San Francisco Solano se convirtió en una plaza para que los chicos puedan jugar, en un ambiente seguro y libre de focos infecciosos. El parque se logró a partir del esfuerzo de los vecinos, que respondieron a un pedido que no podían desoír. Lo hicieron por ella: Ailín Luquez.

Ailín, quien por estos días juega sonriente en el parque, nació con un tumor maligno en su abdomen. Fue operada entre oportunidades y tras ocho meses de internación, comenzó el tratamiento de quimioterapia.

Ella necesitaba vivir en un ambiente inmaculado porque las defensas son nulas luego o durante un tratamiento de este tipo. Es por eso que la preocupación de su familia era clara: el basural ubicado a 30 metros de su vivienda debía desaparecer. Para ello, pidieron la ayuda los vecinos, y ellos no dudaron en tenderle una mano.

Las sesiones de quimioterapia dejaban a Ailin muy debilitada, por lo su papá, Nazareno Luquez (34), su madre Marcela Garay(31) y su hermanita Camila (7) debían cumplir estrictas pautas higiénicas. “No podíamos tener animales, plantas, peluches; a nuestra otra hija debíamos cambiarla y bañarla ni bien llegue de la escuela, lo mismo nosotros cada vez que salíamos. Además de la limpieza, teníamos que evitar la humedad y fue fundamental el constante uso de alcohol en gel”, explicó Nazareno a Info Región.

Vale destacar que la situación también comprometía a Santiago Ibarrolla (4), vecino de junto quien tiene el diagnóstico de leucemia y también le realizaban quimioterapia. Y por ellos, por Santiago y Ailín, el basural dejó de existir… pero costó mucho.

“Me dije que no podía tener esa basura ahí y me puse a trabajar. Me fui con una carretilla y empecé a juntarla. Le comenté lo que quería hacer a unos vecinos, me acompañaron y me ayudaron”, explicó el hombre a este medio. Y así comenzó todo, con mucho esfuerzo y solidaridad. El acompañamiento de la comunidad fue fundamental.

Según explicó, consiguieron que la Municipalidad de Almirante Brown enviara camiones para retirar los residuos; y así fue como todas las tardes unos 30 vecinos sacaba del predio cinco camiones de basura. Además, con la ayuda de donaciones, rifas, bingos y campeonatos de truco, entre los vecinos juntaron los caños para la circulación del agua, desparramaron 15 camiones de tierra, y compraron las luces para iluminar la por entonces “futura placita”. “El Municipio mandó las maquinas para poner los caños, la gente de luminarias para colocar las luces y trajo unos juegos que pusimos entre todos, fue un trabajo en conjunto”, relató el papá de la Ailín.

Y una vez que el trabajo estaba hecho, las luces colocadas, los juegos listos para comenzar a ser usados por los “locos bajitos”, inauguraron la plaza, ubicada en las calles Presidente Peron (ex Gorriti) y La Torcaza, en la localidad de San Francisco Solano. Lleva el nombre de “15 de febrero”, que es el Día de la Lucha contra el Cáncer Infantil.

Una acción solidaria, por ella y por todos los chicos del barrio. Un lugar que reivindica una lucha que debe reconocerse. “Lo hice para que tenga un lugar lindo, donde se ría y disfrute”, explicó el papá de la nena. “Es un orgullo ver a mi hija hamacándose, después de todo el esfuerzo que ella hizo para poder vivir. Dios me puso esto en el camino, pero también me puso mis buenos vecinos”, completó.

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