Para el Día del Niño, recolectan juguetes, los envuelven y le agregan una carta especial.
Para ello, se implementan proyectos, cuyos destinatarios son los jardines de infantes del interior provincial o los comedores comunitarios de la parroquia que les donó el nombre.
“Trabajamos con los padres que son quienes colaboran con otros niños”, explicó con gran satisfacción la directora, Lic. Celia Cabrera.
Cada vez que se presenta una ocasión, los distintos actores educativos se abocan a las campañas solidarias para recolectar donaciones.
Quizá la más importante durante el año es por el Día del Niño. En el mes de agosto se piden juguetes para entregarlos a los chicos de bajos recursos.
En las salitas, las maestras ayudan a los pequeños a armar cajitas y forrarlas para que se vean atractivas, pues ése será el envoltorio de los regalos que se logren reunir. Además, cada uno llevará el nombre de quien lo reciba. De este modo, el obsequio se vuelve más “personalizado”.
Dedicatoria
A pesar de su corta edad, los chicos aprenden a escribir un mensaje para otros. Así el regalo, resultado de las horas de clases, es acompañado por una carta en la que se pone en evidencia el cariño con el que trabajaron, aún por quienes no conocen.
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