Poco es lo que se debate en el Concejo Deliberante fuera de los discursos comunes que obligan el tratamiento de cada tema. Finalmente, a pesar de lo que se pregona, todo se termina aprobando, y aunque hay un bloque opositor mayoritario, poco es lo que el Ejecutivo pierde en el recinto.
En este último caso, el proyecto prosperó porque tuvo el apoyo del bloque UNE, la parte menos oficialista del oficialismo. Su mayor representante, Mariano Mansilla, dijo que acompañaban por la "insistencia" de los concejales y porque Julián Villar, secretario de Servicios Urbanos del municipio capitalino, no tenía problemas en concurrir al recinto.
La interpelación a Villar prosperó no porque hubo mayoría sino porque al Ejecutivo pareció no molestarle que esto suceda, ya que el funcionario municipal expresó desde el principio que no tendría problemas en presentarse ante los concejales a través de este procedimiento.
El presupuesto municipal no sólo es una herramienta de control y el lugar donde se expresan formalmente todos los gastos y recursos que tiene la comuna neuquina. Sino también el tratamiento de este proyecto inevitablemente deriva en una discusión política que puede durar meses.
Pero esta vez, los meses que el proyecto estuvo en comisiones tuvo más que ver con una sucesión de reuniones con los secretarios de cada área municipal que con el debate político de la iniciativa.
Pocos fueron los concejales que dieron a la discusión este tema. El edil del MPN, Mario Pilatti, quien por ser el responsable de la comisión y por su profesión inevitablemente se puso al hombro el proyecto; Marcelo Bermúdez lo acompañó, y el resto solamente escuchó.
El jueves, en el recinto, el proyecto se aprobó como se esperaba, y aunque no fue por unanimidad, tuvo los votos necesarios para no derivar en un desempate. El presupuesto, uno de los bastiones de la discusión política, poco de esto pasó.
Otra de las cosas que estuvo a punto de aprobarse en el recinto fue el tratamiento del aumento del boleto.
El proyecto tomó estado parlamentario y un rumor fuerte comenzó a correr: el boleto sería aprobado.
Si bien este tema está en el Concejo Deliberante desde marzo, el despacho fue firmado en las últimas semanas y tuvo poca discusión.
El jueves "en silencio" y a medida que corrieron los minutos en la sesión se especuló con la aprobación de la metodología de costos, y por un momento todo parecía indicar que la suba se concretaba.
Finalmente no se logró. El costo político sería más alto si un hecho que tiene un desenlace inevitable se hacía de esta manera a la que algunos concejales calificaron de "desprolija" ya que en ningún momento se había acordado su tratamiento en la sesión.
El intento del oficialismo fracasó. El proyecto del aumento de boleto será aprobado en las próximas semanas, y como sucede siempre, aunque mucho se dice y se anuncia qué se va a hacer, pocas son las discusiones que generan cambios.
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