Egresado de la Universidad Nacional de Córdoba es ingeniero de vuelo del Arsat-1

Egresado de la Universidad Nacional de Córdoba es ingeniero de vuelo del Arsat-1

Axel Dente obtuvo su doctorado en Física y con 31 años tendrá a su cargo la visión global de todos los sistemas del satélite.

 

El Arsat 1, el primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones fabricado en el país, partió desde la sede del Invap el 30 de agosto hacia el centro espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. Desde allí será lanzado al espacio a mediados de octubre.

El satélite brindará servicio de Internet, telefonía, TDH (Televisión Directa al Hogar) y transporte de señal de video. Permitirá reemplazar una unidad actualmente alquilada y tendrá cobertura en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Forma parte de un plan espacial de telecomunicación más amplio -el Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones-, que incluye dos satélites propios más, los próximos Arsat-2 y 3, que serán puestos en órbita en 2015 y 2017, respectivamente, y conectarán a todo el continente.

Axel Dente es físico. Desde hace un año trabaja en el Invap, una empresa estatal que hace 37 años se dedica al desarrollo de tecnología de punta totalmente nacional. La firma tiene su sede principal en Bariloche y pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica y a la provincia de Río Negro.

En ella se diseñan y materializan proyectos que representan un orgullo nacional y son la prueba de que “lo estatal” funciona exitosamente cuando se aúnan una gestión eficaz y una política clara de fomento. Reactores nucleares, satélites, radares, drones y generadores eólicos son algunos de los desarrollos tecnológicos que se construyen, se venden en el mercado nacional y también se exportan al mundo.

En Córdoba, la sede del Invap es un conglomerado de oficinas ubicadas en el segundo piso de una zona comercial de la ciudad. A contramano de lo que puede imaginarse, lo primero que llama la atención al ingresar a la planta no son los simuladores de vuelo o el equipamiento tecnológico, sino la edad de las personas que trabajan allí: en promedio, no superan los 35 años y ya se desempeñan en tareas altamente calificadas, para desarrollos tecnológicos de avanzada.

En el caso de Axel, su tarea no es sencilla. Implica participar en uno de los emprendimientos espaciales más pretenciosos de los últimos años: la puesta en órbita del primer satélite de telecomunicaciones diseñado y fabricado íntegramente en Argentina, que brindará servicios de televisión, telefonía, internet y transmisión de datos, entre otros. Este satélite, cuyo lanzamiento al espacio se realizará a mediados de octubre, posiciona a la Argentina entre los ocho países en el mundo con capacidad para dominar este tipo de tecnología, y el primero en Latinoamérica.

Físico egresado de la UNC, Axel obtuvo una beca del Conicet para realizar un doctorado en el área de la Física Cuántica y, más tarde, para hacer un posdoctorado. A mitad de camino, surgió la posibilidad de trabajar en el Invap y, tentado, decidió probar. Considera que lo que más pesó para su ingreso a la empresa no fue su currículum, ni sus conocimientos, sino cierta aptitud para pensar y encarar problemas complejos, una pericia que, asegura, obtuvo de su formación científica.

El trabajo previo a la puesta en órbita del satélite consiste en la elaboración y el armado de los procedimientos que deberán seguirse para que el aparato sea lanzado con éxito y funcione correctamente durante toda su vida útil. “Parte de mi tarea -explica- es definir, junto a otros colegas, los pasos a cumplimentar para cada uno de los cinco sistemas que tiene el satélite, el de energía, comunicación, control de actitud u orientación, computadora central y térmico”.

Para ello, debió viajar semanalmente a Bariloche y realizar una serie de pruebas en un simulador de vuelo instalado en la sede de Córdoba destinadas a determinar cuáles son las acciones más óptimas a ejecutar tanto el día del despegue, como durante el poslanzamiento. En ese sentido, una vez que el artefacto espacial sea lanzado, hará un recorrido de 36 mil kilómetros desde la Tierra hasta alcanzar la órbita geoestacionaria.

Sólo después de corroborar su correcta posición y funcionamiento en el espacio, el control de la unidad pasa definitivamente a cargo de la empresa Arsat, también estatal, que seleccionó a Invap como la principal contratista para desarrollar el proyecto.

El físico señala que la mayoría de los componentes del Arsat 1 están redundados, es decir, hay una copia de respaldo de cada uno para reemplazar al original en caso de avería, junto al respectivo procedimiento de recambio. Ese backup le asegura al satélite de telecomunicación una vida útil de 15 años, mucho más extensa que la de uno con fines científicos, de sólo cuatro.

“Es un orgullo estar en una empresa nacional que tiene el mayor nivel de desarrollo tecnológico del país”, reflexiona Axel sobre su trabajo. “Hay que tratar de producir acá, de formar recursos humanos. A la Argentina le hubiera sido más fácil y barato alquilar un satélite afuera, pero se decidió invertir en el desarrollo interno. Hoy contás con muchísima gente capaz de producir tecnología de punta, un conocimiento ya adquirido y que queda en el país”, concluye.

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