Quince alumnos de la escuela especial Islas Malvinas recibieron su título secundario. Las edades de los alumnos oscilaban entre los 20 y 50 años. De los quince egresados, tres fueron mujeres. Y del total, cinco fueron distinguidos por la mejor asistencia, entre ellos, Luis Canta Fougerousse, el abanderado de la ceremonia.
La entrega de diplomas fue íntima y sobria, los egresados fueron acompañados por autoridades de la policía de la Provincia, el ministro de Seguridad, Edgar Amieva Saravia, funcionarios del ministerio de Educación, docentes y directivos de la escuela.
Con la mirada atenta de los guardias de seguridad, uno a uno, fueron pasando los egresados a recibir sus diplomas. Con timidez o modestia los tomaban de manos de sus docentes, a quienes algunos se animaban a dar un abrazo y beso.
Las edades de los alumnos oscilaban entre los 20 y 50 años. De los quince egresados, tres fueron mujeres. Y del total, cinco fueron distinguidos por la mejor asistencia, entre ellos, Luis Canta Fougerousse, el abanderado de la ceremonia. También fueron reconocidos Carlos Avila, Jorge Palma, Adrián Porras y Mónica Becerra.
El titulo que recibieron es de Economía y Gestión de las Organizaciones, tiene una modalidad de tres años de cursado, con cuatro clases semanales y es dictado en cada una de las unidades de la penitenciaria. El secundario fue creado en el 2007 y asisten en este momento 98 internos más.
La directora de la escuela, Viviana Abraham, dijo que era un orgullo y una satisfacción haber llegado a esa fecha con los alumnos. Destacó la relación de respeto y compromiso que se generó entre los docentes y los egresados.
"Pese a algunas dificultades, nuestra tarea fue positiva por el compromiso de todos los que trabajamos y el reconocimiento y respeto que brindan todos los integrantes del Servicio Penitenciario", comentó Abraham.
Para el jefe de la Penitenciaria, Guillermo Meier, es importante reconocer de igual manera, el trabajo de los docentes y el de los alumnos. Consideró que los dos pudieron cumplir con la misión principal de una cárcel, que es, además de hacer cumplir una pena, lograr una verdadera reinserción del ser humano.
"Con la educación debemos proveerles, para su regreso a la sociedad, las herramientas y valores suficientes para lograr una plena reinserción, que los aleje del camino que los condujo a la penitenciaria", expresó Meier.
Destacó el esfuerzo de los presidiarios por haber entendido que la educación es un valor fundamental para que una persona logre éxitos en su vida. También reconoció el comportamiento y la voluntad en concurrir todos los días a clases.
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