El dantesco episodio ocurrió ayer por la tarde en 27 de Abril al 1900. Fue el desenlace de una crisis emocional sentimental por la que pasaba el uniformado.
Ayer estaba franco de servicio, pero los días anteriores se lo había visto normal en el trabajo. En su día libre, prefirió pasar el día con sus hijos de 12 y 10 años.
En horas de la siesta habría llegado a bordo de un vehículo Renault Duster último modelo al edificio de la calle 27 de Abril al 1.900 de barrio Alberdi.
En el edificio, el sargento primero Ariel Pedraza (46) tenía un departamento en el piso 18, donde no vivía -ya que se encontraba litigio-, sino que funcionaba un consultorio de psicopedagogía, en la que cumplía funciones la actual pareja del uniformado.
En ese marco, y en los albores de la siesta del martes, tres estampidos alteraron la calma del edificio APM. La peor y trágica decisión de Pedraza apagaba la vida de sus hijos de 12 y 10 años.
Los había sentado juntos en un sillón del departamento, y con un almohadón de por medio para apaciguar el sonido, le disparó un tiro al corazón con su arma reglamentaria. Por ello los vecinos no escucharon los estampidos.
Sin embargo, un tercer disparo, el que se habría efectuado el propio uniformado en la zona abdominal, puso en aviso al portero y otros vecinos, que llamaron al 101.
En medio de ese macabro escenario, algunas versiones -oficialmente se desmintió- indican que habría irrumpido un grupo especial del Eter, compañeros del propio filicida, que se habían anoticiado de la tensa situación y temían lo peor. Cuándo ingresaron por la fuerza, el cuadro ya era desgarrador.
La misma versión indicaba que se habría tratado de negociar con el presunto suicida, pero el hombre decidido se habría disparado en una segunda ocasión, ante la mirada de sus compañeros.
Cuando el resto de móviles llegaron al lugar, la conmoción en el edificio ya era generalizada.
En pocos minutos, la cuadra de 27 de Abril, entre las calles Ocaña e Ingeniero López, se vio atestada de móviles, equipos de la Policía Judicial, curiosos y periodistas, además de ocasionar un caos de tránsito en el sector, que motivaba bocinazos de impacientes automovilistas.
Víctima de una crisis
«Estaba en medio de una crisis violenta y familiar», comentó el comisario mayor Néstor Gamberte, al referirse a la situación del sargento Pedraza. Algunos comentarios que habría tenido denuncias previas por violencia familiar.
Según la versión policial estaba en un proceso de separación con su actual pareja, que no se encontraba en el lugar cuando ocurrieron los hechos. Pedraza vivía en barrio Márques de Sobremonte.
Hasta la escena del crimen llegaron la madre de las víctimas y la actual pareja del suicida, quiénes se descompensaron y deberían ser asistidos por los servicios de emergencia. Los padres del presunto agresor también llegaron al lugar, como numerosos compañeros y conocidos del policía que no salían del estupor por el desenlace.
Una vecina del edificio, cuyo hijo jugaba con los niños asesinados cuando eran pequeños, se vio sorprendida por la dantesca noticia.
«Adoraba a sus hijos. No lo puedo creer. Era una persona normal», comentó Miriam ante la consulta de la prensa en el lugar.
En el perfil de la red social Facebook se observaba a Pedraza con sus hijos en las últimas vacaciones, una imagen muy lejana al final trágico de la víspera.
En las esquinas numerosos vecinos pugnaban por ingresar a los edificios y viviendas de la cuadra,y se mostraban acongojados por el caso que sacude otra vez a la Policía de la Provincia.
El propio jefe de Seguridad Capital, comisario Gamberte, no ocultaba su conmoción por las pequeñas víctimas y la decisión fatal del uniformado, con más de 15 años de servicio y una foja de servicio intachable.
«Es un golpe todos los días. Estamos en una muy mala racha», deslizó el jefe policial.
Pedraza era profesor de Educación Física e instructor en el cuerpo especial del Eter.
En el caso intervinó la fiscalía especial de Violencia Familiar, a cargo de la doctora Mercedes Balestrini, que anoche había dipuesto distintas diligencias para avanzar en los pormenores del trágico episodio.
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