Los inspectores de la Dirección de Higiene y Bromatología continúan efectuando controles en carnicerías y otros locales del rubro, con el propósito de comprobar que no sea comercializados embutidos de dudosa procedencia y evitar casos de triquinosis.
Se procedió a destruir estos embutidos por desconocerse la procedencia, al tiempo que se anticipó que se intensificaron los controles para evitar que se produzcan casos de triquinosis.
El funcionario recomendó a la población que se abstenga de consumir embutidos que carezcan de rótulos, sugiriendo que “se adquieran aquellos de fábricas reconocidas que garantizan la total inocuidad del producto”.
Con referencia a las carnicerías, la dependencia municipal indicó que se encuentra totalmente prohibida la elaboración de chacinados secos si no se dispone la habilitación correspondiente otorgada por el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires.
Los productos deben poseer una etiqueta donde conste el número de certificado (sigla RPPA y/o RNPA), así como también un número del establecimiento elaborador otorgado por la autoridad sanitaria provincial y/o nacional (RPE y/o RNE). Además, contarán con el nombre y domicilio del responsable de su elaboración y debe figurar la fecha de elaboración y/o vencimiento.
Con el frío
Las bajas temperaturas favorecen la faena casera debido a que no se necesita de una cámara frigorífica para preservar los alimentos.
Betbeder hizo hincapié en las etapas de prevención de la enfermedad, manifestando que los cerdos deben ser criados en instalaciones adecuadas y sin contacto con basura, ya que en ella puede haber restos de alimentos que contengan las larvas que los puedan infectar.
Recomendó el análisis del cerdo faenado para verificar si el animal no padece la enfermedad, insistiendo en que este control es la única garantía para los consumidores.
También aconsejó ingerir la carne de cerdo bien cocida, nunca jugosa. Se debe cocinar hasta que desaparezca el color rosado (más de 63º C). Hay que tener en cuenta que la salazón y el ahumado no elimina al parásito que contagia la triquinosis.
Al consumirse la carne de cerdo cruda infectada, en chacinados y embutidos, o mal cocida la persona se enferma. Una vez en el intestino, las larvas alcanzan el estado adulto, copulan y las hembras comienzan la puesta de larvas. Estas penetran en el torrente sanguíneo y se diseminan por todos los órganos y tejidos. Se localizan finalmente en los músculos del diafragma, de la masticación; de la lengua, la región lumbar, los intercostales, los párpados y los del ojo.
Durante la primera semana posterior a la ingesta del alimento contaminado, la persona que contrajo triquinosis padece un desorden gastrointestinal severo que puede manifestarse con diarrea. Luego, a medida que va evolucionando la enfermedad, aparecen dolores musculares intensos y puede haber edema facial o hinchazón de párpados. La triquinosis también produce picos de temperatura y un estado de decaimiento similar al de la gripe
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