Sostienen que de este modo Obama avanza para que se confirme a su responsable regional.
Una versión más optimista y menos conspirativa es que por primera vez EE.UU. se opuso a un golpe en la región e intervino para revertirlo. "¡Si alguien podía resolver esto es Tom Shannon!" comentó a Clarín un embajador latinoamericano. Sin duda, Shannon es uno de los diplomáticos estadounidenses más hábiles. Pero lo que inclinó la balanza hacia un acuerdo entre el golpista Roberto Micheletti y Zelaya fue el hecho de que EE.UU. finalmente intervino unilateralmente. Ninguna de las misiones integradas por presidentes y cancilleres de la región logró que los dos líderes sellaran un acuerdo siquiera débil. Ni siquiera Brasil pese a su influencia pudo convencerlos de la necesidad de que firmen los acuerdos de San José logrados por la mediación del presidente costarricense Oscar Arias.
Inicialmente EE.UU. fue muy criticado porque muchos países consideraban que no estaba poniendo la presión suficiente para resolver el conflicto. La Casa Blanca se defendió diciendo que cuando EE.UU. interviene en la región hay muchas quejas y si no lo hace también hay quejas. Se pueden hacer muchas conjeturas sobre porqué al final Washington decidió involucrarse. Pero objetivamente Obama no podía permitir que un grupo de republicanos duros le secuestren su política hacia América Latina. Si las fuerzas de Micheletti prevalecían, la probabilidad de que se desbloquee la confirmación de Tom Shannon como nuevo embajador de EE.UU. en Brasil y la de Arturo Valenzuela como subsecretario de Estado para asuntos hemisféricos disminuía drásticamente.
La diputada Ileana Ross Lehtinen, dijo ayer que "me gratifica que EE.UU. y la OEA finalmente puedan darle todo el apoyo a esas elecciones y no pongan mas obstáculos al proceso democrático hondureño". Quedó en claro que cada uno pudo llevar agua para su propio molino.

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