Dos equipos de Convivencia Escolar se instalaron en Mercedarias y en el Ipem de Villa Azalais donde un chico acosado fue a clases armado.
El primer caso es el de Las Mercedarias, de Alta Córdoba. La semana pasada, los padres de un alumno de 14 años denunciaron ante el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) por un supuesto caso de bullying (acoso escolar) dentro de la escuela. Acusaron a los directivos de no ocuparse del tema y de negarle la matrícula para el año que viene.
El Inadi intervino llamando a las partes. Y recibió más de 12 llamadas por casos similares en sólo dos días. En tanto ayer, un grupo de padres realizó un abrazo solidario para defender la escuela religiosa. “Tengo un hijo con discapacidad que fue rechazado en muchas escuelas. No puedo decir lo mismo de Las Mercedarias. Siempre me abrieron las puertas”, dijo uno de los padres.
Adriana Domínguez, representante del Inadi en Córdoba, retrucó: “La escuela rechazó la matrícula del año que viene para despreocuparse del tema. Esto no es ocuparse. Una institución debe contener a los alumnos”.
Armado. Un equipo de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación provincial interviene en el Ipem 70 Humberto Dionisi, de Villa Azalais. Esta semana se generó un conflicto cuando un estudiante de primer año llevó un arma de calibre 22 cargado a la escuela. El alumno, de 14 años, quiso defenderse de un compañero de tercero. No hubo disparos pero la sola presencia del revólver generó alarma en la institución.
“Estamos trabajando. Aprovechamos este suceso como desafío. Durante esta semana dictaremos charlas para alumnos y profesores. También citaremos a los padres del alumno”, explicó Julio del Pino, supervisor zonal del Ministerio de Educación.
Todo comenzó cuando el estudiante, de 14 años, llevó el arma a esta escuela técnica de la capital provincial. Envolvió el revólver con un abrigo y lo dejó debajo del asiento. Sus compañeros advirtieron la situación y avisaron a los directivos. Según se supo más tarde, el chico quiso defenderse de supuestas agresiones de un compañero, que asiste a tercero. El revólver le pertenecía a su abuelo y estaba depositado arriba de un armario.
“Es la primera vez que veo algo así en dos años que tengo como supervisor. El año pasado me tocó intervenir en El Chingolo, en un enfrentamiento de estudiantes de distintos colegios, pero esto es muy diferente”, finalizó Pino.
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