"La educación sexual debe pensarse de manera integral"

El profesional dijo que todavía no se le ha encontrado la vuelta “efectiva y eficaz” para desarrollar un buen programa sobre la materia. Y que es necesario generar propuestas "más abarcativas".
La educación sexual es un tema de debate en el mundo de hoy. Recientemente, un estudio de investigación, efectuado en Europa, dio cuenta del rechazo de los jóvenes al uso del preservativo. Este síntoma de la sociedad sacó a la luz una realidad como es la falta de información. De ahí que se quiso saber si esta cuestión es tenida en cuenta por la escuela como institución formadora, motivo por el cual se lo consultó al licenciado en Psicología Eduardo Gándola.

Para el profesional, “todavía no se le ha encontrado la vuelta efectiva y eficaz para poder desarrollar un buen programa de educación sexual”. “Hay cuestiones que aún no alcanzan a cubrir el aspecto aptitudinal o subjetivo, que permita a la persona hacerse responsable de sí misma, de su cuidado y el del otro”, dijo.

“También debemos tener en cuenta que la subjetividad, la responsabilidad y los cuidados varían de acuerdo a las edades; de ahí que no podamos pedirles a los jóvenes o adolescentes que sean capaces de elegir responsablemente, porque no están en condiciones de hacerlo. Pero, al menos, sí debemos advertirles y generarles la conciencia de anticipación sobre las consecuencias que pueden tener los actos sexuales”, sostuvo.

Gándola insistió en que “la educación sexual debe ser pensada de manera integral. Es necesario generar propuestas más abarcativas, que alcancen a diferentes áreas y espacios curriculares y que posibiliten un enfoque sistémico y no aislado”. Lo ideal, dijo, sería que “haya un programa, que habilite al docente a hablar de sexualidad, que tenga un objetivo y una continuidad: es decir que lo pueda tomar y desarrollar tanto el profesor de Lengua como el de Geografía, el de Historia, el Filosofía, el de Psicología, etcétera”.

Abordaje y contenidos

El licenciado Gándola señaló que “las materias básicas tanto de la secundaria como de la universidad incorporan contenidos relacionados con la parte biológica y fisiológica”. Pero opinó que “deberían sumarse otros, que trabajen la subjetividad, las representaciones sexuales y los mitos. Hoy no hay en la secundaria una materia que tome los mitos en relación a la sexualidad y los confirme o los rechace. Qué fácil y dinámico sería acercarse a la sexualidad a través de los mitos y que el docente le pregunte al alumno: qué te enteraste, qué te contaron, qué hablaste con tu papá y tus abuelos”.

Explicó que “la mayoría de los chicos habla de sexualidad con sus grupos de amigos; muy pocos se dirigen a sus padres con alguna inquietud, duda o pedido de autorización. Sin embargo, no tenemos un trabajo hecho sobre eso”.

De ahí que insistió en la necesidad de la conformación de redes como “el camino para poder desandar lo que ha dado lugar al fenómeno sexual en todas sus variantes”.

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