De visita en la Universidad Empresarial Siglo 21, Pete Pizarro, experto norteamericano en comunicaciones se explayó sobre el futuro de la enseñanza virtual.
E-learning es un vocablo compuesto, que ilustra sobre las características básicas. “E”, por el ícono de Internet; “ learning ”, por aprendizaje. En síntesis, aprendizaje por Internet. En este campo opera la Red Ilumno (iluminación + alumno) de la cual, más que gerente, Pizarro es un activista.
Dicha red educativa es una propuesta empresarial de la Whitney International University System, con asiento en Miami, que alcanza a una decena de universidades privadas latinoamericanas. Entre ellas, la Siglo 21 de Córdoba.
Además de programas y conexiones, Ilumno les provee de una amplia gama académica y administrativa. “El alumno a distancia no sólo requiere docentes e instructores, sino de un staff que sepa resolver cualquier dificultad técnica o burocrática”, especifica Pizarro.
“En Argentina, Brasil y México, la educación virtual ya capta un 15 por ciento del alumnado terciario; en Estados Unidos llega al 40 por ciento”, asegura el promotor de programas como el Learning Management System (LMS), a los cuales avizora un gran futuro. Probablemente no exagera. Ya es común que los posgrados apelen a este formato. Cada semana, los correos electrónicos traen avisos de sociedades científicas ofertando Programas de Educación a Distancia (PED).
Para acceder a ellos sólo hace falta tener una pantalla (computadora, I-Pad), banda ancha y nociones de computación. Programas como el chat y el Skype, que permiten el diálogo y la interactuación entre personas y grupos de personas, han facilitado aún más las clases a distancia. Desde su casa, el alumno se puede comunicar con el Jefe de Trabajos Prácticos (JTP), o consultar al profesor. Cosa que, de hecho, también hacen los estudiantes presenciales. Ciertas tecnicaturas o perfeccionamientos se ajustan muy bien.
“Pero ya no se trata solamente de la lejanía, que era un severo inconveniente para seguir estudiando”, observa Pete Pizarro, en alusión a las zonas rurales. O a los países alejados de los centros de perfeccionamiento. Luego agrega: “Hoy también hay que considerar el factor tiempo, la edad, la movilidad, los impedimentos físicos... La educación a distancia terminará imponiéndose, aunque uno viva al lado de la escuela o la Facultad”.
“Motivación y autodisciplina son el eje del e-learning ”, admite. Considera que este formato “puede incluso aventajar en calidad al presencial”. Sin embargo, la cuestión motivacional y la perseverancia son un severo inconveniente, tanto para la educación virtual como para la presencial. Graduarse a distancia puede resultar muy atractivo y parecer más fácil. Sin embargo, igual hay que rendir, presentar trabajos y aprobar materias. Pizarro reconoce que la deserción alcanza “a casi uno de cada dos estudiantes”. La misma estadística que aflige a las universidades de carne y hueso.
Para estudiar
Algunas sí, otras no. Por el momento, las profesiones tradicionales, como medicina o arquitectura, que demandan mucha práctica o asistencia concreta, no pueden estudiarse por computadora. Sin embargo, Pete Pizarro asegura que “en varios lugares de los Estados Unidos, la parte teórica de enfermería ya se hace a distancia”.
Más adaptables. Según detalló el experto estadounidense, las carreras universitarias o terciarias que mejor se adaptan a la virtualidad tienen que ver con mercadeo, contabilidad y gestión, abogacía y martilleros, educación, y algunas de las ingenierías.
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