La Educación Ambiental da sus primeros pasos en la provincia

La Educación Ambiental da sus primeros pasos en la provincia
Con la escuela inicial y el nivel primario “David Mc Taggart”, la Educación Ambiental da sus primeros pasos en Santiago del Estero.

Para este año, ambas instituciones que funcionan bajo el nombre del fundador de Greenpeace, tuvieron un “desborde” en la demanda de matrícula.

Esto da cuenta de la revalorización que tanto niños como padres dan a la información sobre la preservación del medio ambiente en una cultura que se muestra cada vez más consumista y desaprensiva.

Para la fundadora de ambas instituciones, Lic. Olga Sánchez es un gran “orgullo” llevar al frente el emblema del cuidado de “nuestra casa grande” (el planeta). Destaca que el propósito de la Educación Ambiental es “enseñar a utilizar técnicas limpias, permitiendo el desarrollo sostenible y sustentable”.

La misma “está basada en el aporte de conocimientos y de información -puesto que hoy-los niños leen poco sobre los fenómenos naturales y sobre la concientización del cuidado del planeta”.

A la hora de juzgar se debe decir que la escuela tiene tanto de ecologista como de humanitaria y altruista. Porque se piensa en la manutención de los recursos que la naturaleza provee y también en las generaciones futuras.

La Educación Ambiental tiene como principios que los estudiantes aprendan a pensar más allá del ahora y noten que en el futuro, la gente también necesitará de los recursos que hoy se manejan.

“La enseñanza permite el cambio de actitudes, de los niños y, a su vez de los padres y del entorno familiar (...) entonces deben saber sobre el calentamiento global, la contaminación del agua, la deforestación, los patrones de producción de consumo”, agregó la profesional.

A lo largo de cada ciclo lectivo, los docentes de Mc Taggart emprenden diversas campañas ambientalistas, en las cuales se fomenta el protagonismo de los alumnos.

Una de las actividades con claros resultados optimistas, está ligada a la implementación de una huerta dentro del nivel primario. “Lo que queremos es que los niños sepan que consumimos lo que plantamos, que vean el proceso de producción de un alimento”, señaló Sánchez.

A lo largo del procedimiento, muchos utilizan elementos químicos, que es lo que se debe evitar para no dañar la tierra. Las consecuencias de esto pueden ser graves y, de suceder “se está coartando las posibilidades de las futuras generaciones que no tienen la culpa de nada”.

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