Esta semana que ha transcurrido, los argentinos sentimos renacer el fervor del 30 de octubre de 1983, cuando después de los años oscuros de la dictadura militar, lográbamos volver a votar. Ganaba Raúl Alfonsín y Aldo Arrighi en Zárate. Un joven militante radical y sindicalista del gremio del papel, que pasó 800 días negros en la cárcel, fue elegido por sus pares para ser el primer diputado de esta nueva etapa democrática por Zárate. Un honor que reforzó siendo elegido presidente de la Comisión de Trabajo.
La escuela primaria, fue la del barrio, la N° 4 en El Bajo; después el secundario la primera parte la hizo en el Arsenal de Marina y por último terminó sus estudios secundarios, en el Colegio Industrial de Zárate.
Cuenta que los vecinos de El Bajo “nos dividíamos entre Paraná y Defensores Unidos. Así había una especie de rivalidad. Yo tenía un tío que era un jugador muy conocido, Nito Paris, y bueno, enton-ces toda la familia ya asistía al club Paraná en ese entonces.
Le gustó mucho jugar ajedrez y recuerda que “empecé en aquella esquina (señala la esquina del diario). Empecé a jugar a los once o doce años. Por una cuestión que hubo un boom en donde todos jugaban a las damas entonces yo empecé a mirarlos jugar a mis compañeros, aprendí y les ganaba, entonces ellos me preguntaban ¿cómo me podés ganar si apren-diste ayer? Entonces empecé a ganarle a los mayores también, y así fue pasando. Ahí ya me ficharon, ‘pibe, vos tenés que jugar al ajedrez’. Nada que ver el ajedrez con las damas, pero era bueno en las damas y me ficharon, de todas formas me gustó.
El juego-ciencia, ¿tuvo que ver después en la política?
Y no. Yo digo de la misma manera que uno evalúa muchas cosas. La aplica. Uno aplica la estrategia, lo ve todo distinto, por supuesto.
¿Qué amigos recuerda de aquella infancia?
Y lo que estaba en la época mía que jugaban ajedrez como Luis Alfaro que vivía por acá cerca; Jorge Aguilera; y después gente grande también, Andrés Canale creo que estaba al frente del Círculo del Ajedrez. No fueron mis únicos amigos, por supuesto. Pero repercutieron mucho en mi infancia y juventud. Eramos todos vecinos, cuando salíamos a los bailes. Pero la mayoría eran de El Bajo.
¿Hizo la colimba?
Sí, doble. Acá en la Marina del Arsenal.
¿Después se casó?
No (ja). Enseguida no. Me casé como dos o tres años después que hice la colimba. Empecé a trabajar en Witcel.
¿Y de ese matrimonio nacieron?
Sandra y Analía Paris.
¿Cuándo abraza a la política? ¿En qué año?
Sí yo le digo que a los diez u once años ya me entusiasmaba no me lo va a creer. Era una cosa increíble, siempre me gustó saber y aprender política. Más que en mi casa eran todos radicales Y yo empecé a militar a los 16 ó 17 años que comencé a asistir en el Comité y me pusieron de adherente. Por ahí venia una elección y me decían que tenía que ir a votar. Y yo no estaba afiliado. Pero el adherente cuando pasa los 18 años automáticamente ya pasa a pertenecer en el Partido. Así que podía votar. Mi papá también iba al Comité, no tanto como yo, pero él en cierta forma me llevó a gustarme. En los años 55 ya estaba militando dentro del radicalismo, me acuerdo perfectamente de la revolución; también recuerdo perfectamente la presidencia de Arturo Illia, imposible olvidarlo.
¿Cómo vivió la época del Proceso?
Durante el Proceso yo entro en Witcel y ahí ingreso en la Comisión Gremial (fue Sec. Adjunto). Ahí milité gremialmente pero fue durante un tiempo. Cuando viene el Golpe me van a buscar a mi casa, me hacen averiguación de antecedentes y me detienen. Dos años y dos meses estuve detenido. Nunca pude entender los motivos, si fue por ser radical o sindicalista. Yo veía que a muchos que estaban en el interrogatorio, lo fajaban y lo fajaban. Entonces yo pensé ahora me toca a mí. Me preguntan si estaba afiliado a algún partido, a lo primero me asustó decir a qué Partido, entonces ellos me empiezan a tirar opciones y justo nombra a la Unión Cívica Radical, yo asiento. Y me empieza a decir, como está metido en ese gremio podrido… Me hizo dos o tres preguntas más y me dijo que me quedara tranquilo que rápidamente iba a quedar en libertad. Ahora yo creo que había mucha que no tenía que ver con la política y ligaron igual, el miedo hizo hacer muchas macanas.
¿Qué le enseñó la cárcel?
Me enseñó lo importante que es la libertad, quizás lo más sagrado que tenemos y uno estando encerrado la valora muchísima más. Porque es importante. Y que había estado bien el punto final de Alfonsín porque si no seguiríamos infinitivamente. Y la obediencia debida también estuvo de acuerdo. Cuando me preguntan si estaba de acuerdo, me dicen que no se estaba llevando a cabo, porque no venían a ningún cabo o sargento que estuviesen enjuiciando. Fue todo un silencio. Habían llevado mucho estudiantes de facultad y después cuando salgo me dicen te aplaudieron todos. Había que parar todo eso, el país tenía que volver a funcionar.
Después llegan los años más negro de su vida, con la Guerra de Malvinas, de por medio.
Yo estaba militando plenamente. A mí me eligen Diputado Provincial porque hubo varios candidatos y el conjunto me votó a mí. Fue un gran premio y algunos me dicen que me eligieron porque yo tenía militancia de muchos años y que tenía la capacidad de conocer como era el trabajo sumado a la experiencia que tenia de estar en la cárcel. Algunos decían eso u otros opinaban distinto. Ya sabemos cómo es la política.
¿Cómo se vivía esos tiempos previos a las elecciones?
Era muy importante. Usted salía a la calle y nunca había visto tanto fervor. Aparte la gente que venía a trabajar. No podíamos entender porque esas ganas. Y comenzó hablarse entre vecinos que querían votar a Aldo Arrighi, todas las entidades, el comercio, las instituciones hablaban muy bien de él… yo siempre dije que es un buen tipo. Pero estaba todo el mundo, ganar las internas en aquella época era algo inmenso, más que importante. Yo lo presento a Alfonsín porque en ese momento quizás no era muy conocido y yo lo traigo en el Sindicato de los Frigoríficos. Encima el Sindicato era peronista.
¿Estuvo en la 9 de Julio?
Estuve. Fue algo impactante. Inmenso. Cuando recita el preámbulo. El fervor del pueblo que volvía a resurgir, las masas presentes. Más de un momento emotivo fue algo histórico.
¿Cómo vivió aquel histórico 30 de octubre de 1983?
Yo, por supuesto, que quería entrar. Pero me conformaba con que entrara él. Porque necesitábamos un cambio más que necesario. Entonces en el Comité empieza a llegar el rumor que en la calle estaba lleno de gente. Y comenzaron a decirse los votos, la gente eufórica; y yo saqué más votos que Alfonsín acá, porque como votaban mucho a Gobernador contra Herminio Iglesias habíamos sacado buenos votos.
¿Cómo fue la experiencia de ocupar una banca en la provincia de Buenos Aires?
Interesante. Muy bien. Consigo una presidencia de la comisión de trabajo que era algo monstruoso lograr eso en aquella época. Y yo me mandé, quizás de cararrota porque tenía ganas de trabajar; del quehacer político. Más que era sindica-lista. Llegar a eso y querer algo más era demasiado. Cuando me dicen que obtuve la presidencia me quise morir.
¿Cuál fue la alegría más grande que te dio la diputación?
Primero llegar a ser Diputado Provincial. El primer proyecto que es de mi incumbencia, de mi autoría, fue una gran satisfacción; la creación de la Secretaria de Trabajo de la Provincia, es decir una recuperación ya que habíamos perdido. Me encontré porque la mayoría estaba muy cohibida; yo estaba acostumbrado a manejar gremios, estaba dentro de mi tierra, sabía moverme. Lo único que no éramos peronistas pero nunca tuve problema. Aunque la primera vez siempre a uno le cuesta. Después viene el Ricardo “Chango” Ferreyra.
¿Cómo se llevó con Ferreyra y Pablo Manca?
Bien. Muy bien. Ferreyra estaba en el grupo pero Manca no. Igual-mente me llevé bien con ambos. Manca hizo un montón de cosas por el Partido, un gran sacrificio. Porque él dejó su profesión de dentista, él sentía a fondo la política.
Porque teniendo tanta buena gente el radicalismo, ¿el Pueblo no los vio?
La base de Zárate, me parece a mí, es la gente que trabajó en el frigorífico. Entonces la gran mayoría de los vecinos zarateños eran peronistas en ese tiempo. Y encima le dieron tantas cosas que pasamos desapercibos en algunas cosas.
¿Cuál es el sueño que tiene? Ahora que el radicalismo recuperó un lugar que nunca tuvo que haber perdido.
Ver a mi hija como Diputada Provincial, ocupando el mismo cargo que tuve hace años atrás es todo un orgullo. Y ella conoce todo de memoria. Me encanta esto. Es secretaria legislativa. Ella siempre me acompañó y siempre le interesa y piensa mucho en Zárate. Y quiere a la ciudad de una manera increíble. Y me juego la cabeza que en el 2015 se va a tirar para ser intendente de Zárate, porque quiere ir por más. Primero porque conoce bien el tema y segundo porque económicamente está muy bien. Sandra en ese aspecto no tiene problema, encima tiene un marido que la acompaña a todos lados.
Definame la democracia la de hace 30 años y la que vez hoy…
Hace 30 años era necesaria en ese momento. Necesitábamos si o si la democracia en ese momento. Todos queríamos la libertad. Y actualmente tenemos que consolidarla, cuidarla, tenemos que ser demócratas. Debemos actuar con honradez como corresponde. Defenderla a muerte si es necesario.
En el año 1983, recuperada la Democracia, fue elegido para representar a su ciudad en la Cámara de Diputados de la Provincia. Sabe y reconoce que ese fue el honor máximo y que lo marcó en su vida. Entonces llevó a La Plata a su hija mayor. Sandra. La que hoy lo llena de satisfacción porque sigue sus pasos, acaba de ser electa diputada y, es un papá feliz.

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