Alperovich dice que “hay que ser muy cuidadosos con los gastos del Estado”. Pero el nepotismo ha florecido en su gestión. Al secretario de Educación ya no le quedan parientes para nombrar.
Uno de los casos emblemáticos: la familia Jairala.
Eduardo Jairala, íntimo amigo de Alperovich, es el cajero del Ministerio de Educación, el presupuesto más grande del Estado, ya que concentra la mitad del personal público.
Jairala es un experto de larga data en las cuentas del Estado, con experiencia en varias administraciones, y quizá el que mejor conozca en Tucumán cómo hacer malabares con los fondos provinciales.
Actualmente se desempeña como secretario de Estado de Gestión Administrativa del Ministerio de Educaciòn.
Habría hecho nombrar a tres hijos y a su nuera en el Estado. Ocuparían cargos de alta remuneración en distintas dependencias del Ministerio de Economía. Su esposa también trabajaría en el Estado.
Lo más grave es que su hijo mayor, Federico, fue designado en el Tribunal de Cuentas, y recibió al menos una grave sanción por usurpar funciones que le eran ajenas, a fin de dar por aprobado un expediente “caliente”, que estaba cuestionado por presuntas irregularidades, y que involucraba a su papá en el Ministerio de Educación.
Veamos lo que le dijeron las autoridades del Tribunal de Cuentas al sancionarlo:
“El CPN Jairala Campi suscribió Planillas de Aprobación de Rendiciones de Cuentas pertenecientes a la Secretaría de Estado de Educación (ver fs. 04/05), cuando el mencionado profesional no representaba al Departamento Rendición de Cuentas por ante esa repartición, por lo que carecía de facultades para aprobar rendiciones de cuentas de una repartición de la que era ajeno a lo que se le suma, como agravante, el hecho que es Director de Administración en dicha repartición el CPN Eduardo Jairala, padre del encartado.”
El Tribunal le inició un sumario, que terminó en el apercibimiento del joven Jairala. Vale la pena leer el texto íntegro del acuerdo del Tribunal de Cuentas aplicándole una sanción.

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