Aunque igual se hará la elección el próximo domingo 24 de noviembre, los vecinos de Colonia San Bartolomé ya saben desde el último sábado que el dirigente justicialista Eduardo Colombero será el próximo intendente que completará el mandato dejado vacante por Norberto Magni.
Ni el radicalismo ni el Frente Cívico ni ninguna fuerza vecinalista o de otro signo ideológico presentó su postulante para este comicio que regularizará la situación institucional de Colonia San Bartolomé.
La certeza de una segura derrota y el hecho de que el Concejo Deliberante tiene 6 de los 7 integrantes del peronismo llevó a los partidos opositores a declinar del desafío de competir por la intendente de este pequeño pueblo rural de San Justo.
Más allá de que es una simple formalidad, los 1.380 vecinos que conforman el padrón electoral de San Bartolomé igualmente deberán concurrir a las urnas el domingo 24 de noviembre para ratificar con su voto al único postulante o para votar en blanco si no están de acuerdo con dicha candidatura.
Mientras que en la elección de 2011 hubo tres postulantes, en esta oportunidad será sólo uno el protagonista exclusivo de la campaña.
Antecedentes
En este contexto es válido recordar que esta elección fue convocada ante la renuncia que presentó el ex intendente Norberto Magni luego que el Tribunal Superior de Justicia confirmara la condena en su contra y la inhabilitación para ocupar cargos públicos.
Como esta dimisión se dio antes de que Magni completara los dos primeros años de gestión, el intendente interino debió convocar a una nueva elección con el fin de designar al postulante del oficialismo local.
Colombero consiguó el respaldo unánime de todos los sectores peronistas y lanzó su postulación con el aval de haber ocupado la presidencia del Concejo de Deliberantes durante los últimos dos años.
Este dirigente peronista tendrá la responsabilidad de continuar la gestión de un hombre como Magni, que pese a ser condenado por la justicia de Córdoba, igual gozaba de un amplio prestigio en su pueblo y del cariño de la mayoría de los vecinos que siempre destacaron su inocencia pese al fallo en contrario de la Justicia.
Magni, un auténtico caudillo de esta localidad rural, asumió su primera gestión en 1987 y desde entonces siempre fue reelecto por amplio margen. En 2011, pese al proceso judicial en su contra, Magni logró una nueva gestión con más del 62% de los votos emitidos lo que le permitió al PJ obtener 6 de las 7 bancas en el cuerpo legislativo.
La imagen local del ex intendente es tan buena que ni los dirigentes de la UCR y del Frente Cívico se animan a cuestionarlo dúramente en términos políticos.
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