Quiso dar los primeros pasos pero murió en el intento, apenas cruzó las puertas del Concejo Deliberante capitalino. La figura del arrendatario para establecer la relación laboral entre los propietarios de taxis y los choferes fue desechada de plano por los propios concejales alperovichistas.
Ayer, al ser consultados por LA GACETA, los alperovichistas Ramón Santiago Cano, Ignacio Golobisky, Javier Morof, Ernesto Nagle y José Ramos señalaron que lo más conveniente para el ejercicio de la actividad sería la implementación de la "mandataria" como figura legal. No obstante, los ediles aclararon que el Concejo Deliberante no tiene potestad para legislar en materia laboral.
La mandataria funciona como una empresa que se encarga de alquilar taxis para su explotación. Esta misma firma es la que se hace cargo de contratar a los choferes y abonarles su salario, de acuerdo al convenio colectivo de la actividad. Según asegura el titular de Sindicato de Peones de Taxis, Carlos Pizarro, la "mandataria" alcanzó "buenos resultados" en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) a partir de 2008, cuando se firmó el convenio colectivo de trabajo que rige para los choferes de taxis.
Si bien la idea es compartida por casi todos los ediles, el proyecto fue rechazado por el radical José Luis Avignone y por el bussista Claudio Viña. "Estoy en contra tanto del arrendatario como de la mandataria. El chofer debe ser empleado del dueño del taxi", sostuvo Avignone. En tanto, Viña opinó: "no se puede, en una ordenanza que tiene que definir cómo debe prestarse un servicio público, andar predicando sobre cómo debe ser la relación laboral. No podemos legislar en materia laboral". "La figura del arrendatario genera aún más incertidumbre al trabajador, que sin tener capital, tendrá que hacerse cargo de un vehículo con todos los riesgos que eso implica", agregó Viña.


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