Después del gran susto del martes, en Washington y Nueva York llegó el momento de revisar minuciosamente edificios, puentes y calles para empezar a evaluar el costo del terremoto. En la capital, por ejemplo, algunas rajaduras se encontraron en la punta del Washington Monument , el famoso obelisco en la franja verde que se extiende entre la Casa Blanca y el Capitolio.
Trece de esas escuelas fueron marcadas ya para posteriores exámenes, ya que despertaron dudas entre los inspectores. Y los expertos que revisaron la Catedral Nacional, un emblema de Washington y uno de los edificios más altos de la ciudad, adelantaron que las reparaciones costarán “millones de dólares” que, para pena de las arcas municipales, no estarán cubiertos por el seguro.
En Nueva York, la historia será parecida para todos los que hayan sufrido daños a causa del sismo. Un portavoz del Insurance Information Institute en la Gran Manzana advirtió que las consecuencias de los terremotos raramente están cubiertas por las pólizas comunes , en especial en regiones como el este norteamericano donde estos movimientos son poco comunes.
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