"Estamos complicados. Este edificio no es operativo ni funcional. No hay espacio", advirtió el presidente del cuerpo deliberativo, Carlos Moreno Salas.
El presidente del cuerpo, Carlos Moreno Salas (FPV), expresó públicamente la urgencia de solucionar estos conflictos, dando cuenta de la necesidad de ampliar los ambientes del inmueble o disponer de un edificio cercano, para mudar algunas dependencias.
"Estamos complicados. Este edificio no es operativo ni funcional. No hay espacio. Hay bloques que aumentaron y otros que disminuyeron su número de integrantes, pero hay ediles que no quieren irse o que se modifiquen sus oficinas, generando la incomodidad no sólo de sus pares sino de la gente que viene a plantear sus inquietudes", dijo.
Agregó que el órgano deliberativo tiene presupuesto suficiente como para iniciar una serie de trabajos de remodelación del edificio, en caso de aprobarse un proyecto de obra adecuado.
También advirtió que debe encontrarse una solución arquitectónica para que los espacios sean versátiles y adecuarse al número de ediles que tenga cada bloque, tras las distintas elecciones.
La disponibilidad de espacio para los bloques enfrenta a las fuerzas políticas. Por un lado, desde la presidencia del cuerpo se critica a la concejal Elisa Quartucci, quien se resiste a dejar la oficina que ocupó en forma solitaria cuando pertenecía al Partido GEN-8 de Septiembre y que no abandona pese a haber pasado a Integración Ciudadana (IC), frente que tiene su espacio en otro sector del edificio.
"En los próximos días definiremos la situación de Quartucci, que debe trasladarse al espacio de IC. Le hemos hecho planteos formales en reiteradas oportunidades. En la última, me contestaron que no corresponde y que se presentarían a los tribunales federales, lo que me parece una locura porque si se apela al sentido común y al espíritu de cuerpo, estas cosas no se pueden dar.
"Es una cuestión de capricho, egoísmo y mediocridad de la política, de no querer ceder un espacio, cuando se ve que otras personas están muy complicadas para hacer su trabajo", cuestionó Moreno Salas.
Al no mudarse Quartucci, el edil Luis Serra (Lealtad Peronista) sigue sin tener lugar en el edificio y depende de la buena voluntad de sus ex compañeros del FPV, los cuales afirman que trabajan apretados en el bloque.
La oficina en la que trabajan los tres ediles de Unión Pro no tiene una ventilación adecuada y Cristina Molina, una de sus integrantes, ya pidió acceder a una ventana que dé a la calle.
Esa posibilidad se concretaría si se divide el bloque radical, el cual, tras las últimas elecciones, pasó de tener cinco a tres integrantes.
La situación de los empleados tampoco es cómoda. Donde se redacta el diario de sesiones no hay ventanas, al igual que en el sector de las fotocopiadoras y las instalaciones eléctricas e informáticas. El área de Prensa funciona en un pasillo y los techos de varios ambientes se encuentran con manchas de humedad producto de problemas en bombas y cañerías.
"Este edificio no cumple con normas de seguridad, por ejemplo, en cuanto a la inadecuada ventilación y a la gran humedad en las paredes, en contacto con los sistemas eléctricos", concluyó Moreno Salas.

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