"La economía no resuelve la igualdad social sino la presencia cultural o educativa de un pueblo"

El secretario de Cultura y director del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, Oscar Smoljan, sostuvo que las desigualdades son el producto de un no acceso a la educación.
Para Smoljan, la cultura neuquina tiene puestos todos sus esfuerzos y expectativas en la construcción futura más que en el pasado. (Sebastian Farina Petersen)

Por PABLO MONTANARO

Neuquén > "Toda mi vida pensé que el Estado tiene un rol fundamental que es el de garantizar el acceso a la cultura, y que las desigualdades fueron producto de un no acceso a la cultura y a la educación. Entonces cuando me convocaron a la Secretaría de Cultura traté de impulsar esa idea", expresó Oscar Smoljan, al cumplirse once años de su designación al frente del área cultural del municipio neuquino.

El director del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, sostuvo que el sentido moderno y de encuentro que presenta este lugar "iguala socialmente porque el más desprotegido de los ciudadanos puede estar en igualdad de condiciones viendo una obra de arte".

¿De qué hablamos cuando hablamos de una cultura neuquina, si es que existe?

Para mí existe, con una identidad propia de acuerdo a las características que tiene nuestra ciudad, que se conformó con migraciones que vinieron de diversos lugares y eso permitió que haya una integración muy rica para ir conformando una identidad que está en proceso de formación que es como tiene que ser porque las identidades absolutas no existen. La particularidad de la cultura neuquina tiene que ver con la integración, con el intercambio y con la síntesis que surge de esas características que hace a nuestra ciudad una ciudad abierta, cosmopolita, integrada al mundo y sensible a cuanta manifestación cultural haya. Y que tiene puestos todos sus esfuerzos y expectativas en la construcción futura más que en el pasado.

¿Es factible congeniar un proyecto cultural en un proceso político, teniendo en cuenta que la cultura siempre ha sido relegada?

Uno de los méritos fue haber hecho comprender a las distintas administraciones, tanto la de Horacio Quiroga como la de Martín Farizano, que la cultura es una cuestión estratégica de cualquier gobierno y que debe permanecer y profundizarse. La cultura da instrumentos, mecanismos y motivos para que las administraciones también actúen en función de esa política cultural que se está llevando adelante.

¿Este compromiso se ve reflejado en el presupuesto?

Una de las cuestiones fundamentales fue el gran incremento en el presupuesto de Cultura. Cuando comencé mi gestión hace once años, el presupuesto era el 0,8 por ciento del presupuesto municipal y posteriormente se elevó a más del 3 por ciento, que es una cifra alta. Siempre los recursos para cultura son escasos aún sabiendo que la cultura es el instrumento fundamental de la transformación que impulsan los gobiernos, que eleva la conciencia colectiva, que mejora la calidad de vida y que no hay una transformación sino a partir de la cultura. La economía no resuelve los cambios sociales ni la igualdad social sino la presencia cultural o educativa de un pueblo.

Alguna vez dijo que se puede pensar en Neuquén desde varios perfiles y también desde sus museos.

Los museos ya no son lugares para las elites. En nuestro caso se intenta la excelencia pero la gratuidad. Con la presencia de alumnos de todos los colegios de la ciudad, con el número de visitas guiadas realizadas, con las actividades que se desarrollan en el auditorio, desmitificamos esa cuestión de que el museo es un lugar para la elite o para los que entienden de arte. Este museo, con el sentido moderno, de encuentro y abierto a todo el público que le dimos iguala socialmente porque el más desprotegido de los ciudadanos puede estar en igualdad de condiciones viendo una obra de Rembrandt. El sólo hecho de que haya posibilidades de igualar y de no tener que pagar como fue históricamente en que la cultura estuvo reservada a los sectores de poder que eran los que financiaban el conocimiento y con eso ocupaban un lugar social, desde este punto de vista tenemos la tranquilidad de haber contribuido a la igualdad social.

Y a ese chico que viene del oeste de la ciudad, ¿de qué le sirve tomar contacto, aunque sea por un rato, con el arte?

En primer lugar, le permite romper la barrera que hay entre ese chico humilde y una institución que históricamente estuvo alejada de la gente. En segundo lugar, puede dialogar. Además de una cuestión estética y conceptual, una obra de arte es un mensaje, un diálogo y que cada uno la recibe de forma distinta de acuerdo a su propia formación. No sólo ese chico se nutre de eso sino que pierde el temor y se involucra con una de las artes fundamentales que lo ayudarán a vivir mejor.

Mucha gente le cuestiona que el museo no está abierto para los artistas regionales.

Lo hacen por desconocimiento y por una intencionalidad política porque este tipo de instituciones generan reacciones. Aspiramos a tratar de cambiar esa visión que tienen, somos amplios. Acá no le está impedida la posibilidad de exponer a nadie, lo que no hay es un privilegio por residir en la ciudad. Los artistas de nuestra ciudad, que los hay y de muchos méritos, han expuesto aquí como el caso de Elisa Algranati, Carlos Juárez, Chalo Bejarano, Armando Cala Lesina, entre otros pintores.

Este no es un lugar de despegue de un artista sino que es un lugar de llegada cuando ya hizo todo el recorrido. El secreto de este museo es que la sociedad, no los artistas, pueda concurrir y nutrirse de las artes plásticas y de las actividades que se desarrollan. Este museo por tratarse de un museo nacional, tiene sus propias reglas, entonces hay otros espacios destinados a los artistas regionales como la Saraco. Además, por aquí han pasado escritores que podemos considerar de derecha como el caso de Santiago Kovadloff, y de izquierda como Osvaldo Bayer, porque el debate de ideas enriquece a todos.

¿Cómo juzga el arte contemporáneo?

Hoy lo que nos mueven son las ideas, entonces el arte contemporáneo está imbuido en ese espíritu donde la idea es lo que más fuerza tiene y todo lo que expresa la posibilidad de idear un mundo distinto, de que las ideas sean los motores y no los impulsos naturales, y lo que mejore el nivel de conciencia de un individuo.

Sin duda las nuevas tecnologías han cambiado la expresión artística.

Las nuevas tecnologías son fundamentales. Todos los instrumentos, desde la fotografía, el videoarte, que el arte contemporáneo necesita para expresar lo que pasa en este tiempo.

¿Cambió el compromiso del artista ante las nuevas tecnologías?

No, todo lo contrario, porque el mundo es ahora mucho más complejo, los instrumentos son muchos entonces el artista de hoy es un individuo de una gran formación. El mundo moderno hace que el artista no pueda realizar una obra si no tiene algo que decir. En la actualidad un artista requiere de una gran preparación, compromiso y formación. Para ser artista no alcanza con tener sensibilidad o intuición, hoy la cosa pasa por la información, la formación y la interpretación del mundo. Esa es la virtud de los artistas.

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