Es Abdul Baradar, el "número dos" del mullah Omar y líder de la milicia más radical. Lo detuvo un comando de la CIA y de espías paquistaníes en Karachi. El arresto incidirá en las negociaciones en curso con el grupo para pacificar la región.
Su captura, que se ejecutó diez días atrás aunque fue admitida ayer extraoficialmente por los estadounidenses y desmentida por los talibán en Afganistán, está rodeada de misterios e interrogantes. Podría ser parte de la estrategia paquistaní para forzar su participacion en las negociaciones secretas entre talibanes y el gobierno de Hamid Karzai en Kabul.
Las autoridades paquistaníes confirmaron que el carismático Mullah Baradar fue detenido "el pasado 8 de febrero" en la madrassa (escuela coránica) Khuddamul Quran, en un área muy pobre en las cercanías del complejo Nooriabad Industrial Estates, a 45 kilómetros de Karachi, la capital financiera del país y puerto de entrada de la logística y provisiones de la OTAN hacia Afganistán. Agentes de la CIA habrían participado en el operativo. EE.UU. lo califica como "operación conjunta", después de un rechazo paquistaní a la publicidad de este tipo de misiones por el profundo antiamericanismo que cruza el país.
El diario The New York Times fue el primero en revelar la información, después de no publicarla varios días a pedido de la Casa Blanca. Esperaban iniciar la operacion Moshtarak (Juntos) de la OTAN y las fuerzas afganas en Helmand antes de que se conociera una detención que podía dañar sus planes. Cuando la información comenzó a difundirse entre las embajadas y servicios de seguridad, el diario publicó la captura.
Los talibán afganos desmienten su detención. "No ha sido arrestado", dijo Zabiullah Mujahid, vocero talibán a la agencia AP.
El mullah Baradar es un "gran pescado" talibán, con inmensa influencia sobre sus tropas. Inventó las "flowers" o bombas en la ruta, como táctica que hoy retarda la ofensiva en Helmand. A cargo del día a día, oficialmente lidera con el mullah Omar la Shura talibán de Quetta, su máxima organizacion y la conduce en la realidad ante los problemas de salud del jefe de la guerrilla afgana.
Desde joven vivió para la guerra.Combatió como mujaidin contra los soviétivos junto al mullah Omar y fundaron juntos su propia madrassa en Kandahar. Ambos se casaron con dos hermanas. Baradar es miembro fundador de los talibán, uno de los 30 hombres que iniciaron la revuelta contra los "señores de la guerra" en 1994 e impusieron un régimen puritano islámico en Kabul en 1996. Con ellos en el gobierno, Baradar se convirtió en el viceministro de Defensa y mantuvo fluidas relaciones con los servicios secretos paquistaníes y con Osama Bin Laden, a quien conocía desde su lucha contra la ocupación soviética.
Fue Baradar quien comandó la ofensiva de invierno en Afganistán en 2008 y 2009, que sorprendió a los militares occidentales porque nunca combaten durante el frío. Los servicios secretos sostienen que el mullah viajaba entre Quetta y Karachi constantemente porque en el puerto paquistaní se han instalado los máximos líderes talibán por temor a probables bombardeos en Quetta, donde estaban asentados hasta ahora.
Su detención está plagada de interrogantes. La interpretación más simplista podría sugerir que las fuerzas de seguridad y los militares paquistaníes han decidido colaborar con Estados Unidos y remover su ambivalente actitud con los talibán por razones estratégicas frente a India, su archienemigo y con fuerte presencia actualmente en Afganistán. Hasta ahora, los talibán siempre tuvieron un amparo de ciertos sectores del ISI paquistaní. El temor de Paquistán es quedar afuera de las negociaciones por el futuro de Afganistán, que aparentemente incluirá a los talibán. La detención del mullah puede consolidar estas intenciones de ser parte fundamental de ellas.
El mullah Baradar habría tenido una seria disputa interna con los talibán afganos, después de participar al menos durante siete meses de intensas y secretas negociaciones con el gobierno del presidente Karzai para un acuerdo de paz.
Según Moshtak Yusufzai, un periodista del diario paquistaní The News con excelentes fuentes con la guerrilla afgana y la zona tribal, la querella entre los partidarios de negociar y sus opositores duró varios meses. "El mullah Baradar era favorable a las discusiones con el presidente Harzai. El mullah Omar, que es el jefe supremo, se oponía a cualquier clase de discusión cuando EE.UU. estaba intensificando su guerra. Como consecuencia, el mullah Baradar fue expulsado", contó.
En estas condiciones, habría sido detenido en Karachi. Sus interrogadores aseguran que podría dar las coordenadas del paradero del mullah Omar. Otros analistas estiman que podría ser vital para fraccionar a los talibán y conseguir que se sumen a un acuerdo de paz con Karzai en Kabul.
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