Con duras críticas, Napolitano juró un nuevo mandato en Italia

Con duras críticas, Napolitano juró un nuevo mandato en Italia
Por Julio Algañaraz

Habló de “fuerzas políticas estériles”, que en dos meses no lograron formar gobierno.

El Presidente italiano Giorgio Napolitano, que en junio cumplirá 88 años, juró ayer por un nuevo mandato de siete años, tras haber sido reelegido por el Parlamento como salvador de la patria en un país semihundido por la peor crisis económica y social de la posguerra y una vida política en ruinas “por fuerzas políticas estériles”, como dijo el mismo jefe del Estado en su discurso.

Hoy Napolitano iniciará las consultas para dar vida a un gobierno “del presidente”, que hace dos meses los políticos no logran formar, y debería registrar una difícil alianza entre el comatoso partido Democrático de centroizquierda y la centroderecha de un triunfante Silvio Berlusconi, que festejó con aplausos las palabras de Napolitano.

El jueves o viernes el presidente debería convocar al elegido como primer ministro. Suenan varios nombres, pero sobre quien más se insiste es el ex premier y ex dirigente socialista Giuliano Amato.

Los 162 senadores y diputados del movimiento antisistema 5 Estrellas, del comediante Beppe Grillo, no participaron de los 30 aplausos con que fueron saludadas las críticas, amenazas, metafóricas bofetadas y advertencias del presidente Napolitano a los políticos. “Escucho vuestros aplausos pero por favor que no sea esta una manera de autoabsolverse”, dijo.

La jornada concluyó con la noticia de que la joven abogada Déborah Serracchini, del Partido Democrático, fue elegida presidente de la región de Friuli-Venezia-Giulia, derrotando al gobernador berlusconiano por escaso margen.

A veces fuertemente conmovido, Napolitano, que fue dirigente del ala liberal del Partido Comunista durante varios decenios, habló como un padre de la nación, convocado al retorno por una casta política mediocre y totalmente desprestigiada ante la opinión pública.

Napolitano no quería ser reelegido, pero debió aceptar “el sacrificio” cuando los dirigentes políticos le pidieron que los sacara del pantano después de cinco votaciones para elegirle un sucesor que había encallado dramáticamente. El presidente dijo que los partidos no dieron respuestas eficaces a los reclamos de renovación y reformas.

Napolitano advirtió que el pueblo italiano vive una situación de dramático deterioro económico. Las estadísticas demuestran que una prolongada recesión ha hecho retroceder los ingresos a los niveles de los años 90 con un incremento desesperante de la pobreza, la falta de trabajo y el deterioro de los servicios sociales populares.

Los analistas consideran que la exigencia del presidente de formar un gobierno de amplias coincidencias entre izquierdas y derechas será difícil de concretar. Napolitano dijo que su propósito es actuar como un “factor de coagulación”. “Es una regresión que en Italia se haya difundido una idea de horror hacia las alianzas, las convergencias de los partidos de distinto ámbito. Se difunde la idea de que se puede hacer política sin reconocer la complejidad de gobernar”, señaló.

El presidente dijo que continuará “mientras me den las fuerzas”. Al parecer espera poder renunciar y retirarse con el cargo de senador vitalicio antes de cumplir 90 años, en 2015.

Comentá la nota