Hugo Gerardo Tissera puede decir que tiene varias vidas. Al menos dos, que tienen una clara divisoria de agua: sus 18 años. En ese momento renovó su documento de identidad y comenzó una pesadilla. La falla en la confección de su documento le trajo aparejada una densa nube de burocracia, problemas con la policía, la imposibilidad de votar y de conseguir un trabajo estable.
“Con el otro número, 31.499.895, hay otras siete personas que lo comparten en distintos puntos del país, algunos con antecedentes penales, otros con problemas financieros con los bancos. Otro caso es el de una mujer que está acusada de homicidio y así sigue la lista. Una de las empleadas del Registro de las Personas de la Provincia me dijo que no quería seguir buscando porque estaba apabullada y no entendía lo que realmente había ocurrido”.
María Costas, la madre de Hugo, pide con urgencia que se solucione el problema porque mi hijo no esta muerto, tampoco tiene antecedentes policiales, no está acusado de nada y con esta situación irregular no puede conseguir trabajo. Lo peor del caso es que cuando anotó a su hija que ahora tiene un año y cinco meses nadie le dijo nada. Ahora, con este problema de su identidad, todos los documentos de él y de mi nieta no tienen validez. Tendrá que hacer todo de nuevo y nadie se hace cargo de esta situación. Nos patean de un lado hacia otro”.
Fuentes de la Jefatura de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires indicaron ayer que “los números los asigna el Registro Nacional de las Personas, por lo cual el vecino debiera concurrir a esas oficinas. El documento llega confeccionado desde esa repartición”. Ayer resultó imposible comunicarse con el ministerio de Interior de la Nación, cartera de la que depende el Registro Nacional de las Personas.
“ANGUSTIA TOTAL”
El joven Tissera no podía ocultar su angustia y bronca. “Es desesperante vivir en esta situación. Voy a ser padre otra vez y no puedo conseguir un trabajo estable, y cuando la policía me ha pedido el documento me dicen que figuro con otro nombre, o con otro sexo, con antecedentes o bien, directamente, que estoy muerto. Necesito que alguien me ayude para salir de esta pesadilla”.
Asegura que ha recorrido distintas dependencias vinculadas a la documentación personal y en ningún lugar “me saben decir qué puedo hacer para solucionarlo. Me dan vueltas, no nos atienden los responsables, y los empleados se encuentran entre la espada y la pared porque no tienen las respuestas que necesito para solucionar este tema, que es muy grave”,
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