Finalmente se conoció la sentencia que deberá cumplir Juan Carlos Dupuy -cuyo defensor oficial fue Santiago Lozada-, el hombre que en mayo del año pasado secuestró y violó a su ex pareja llamada María Esther Alincastro, una docente que desempeñaba funciones en la Escuela Nro 58.Se trata de un caso que conmocionó a la ciudad. Un hecho que le quitó las vendas a la comunidad de Río Gallegos, para una vez más tomar conciencia sobre la violencia de género.Al menos 25 personas -entre el imputado, policías y peritos- testificaron ante el Tribunal de la Cámara Criminal Oral, en dos jornadas del juicio que se desarrolló a puertas cerradas. Dicho tribunal estuvo conformado por su presidente, el doctor Joaquín Cabral y por las doctoras Rosa Núñez y María Alejandra Vila (por subrogancia legal).
Vale mencionar que el imputado no presenció el juicio y los medios de prensa tampoco. En este caso, se debe a que la víctima fue abusada sexualmente.
Se trata de una condena importante por el precedente que sienta, dado que atiende a un hecho muy significativo señalado por el fiscal en su alegato, tratàndose de un juicio de violencia de género donde la víctima ha salvado milagrosamente su vida. En la mayoría de otros juicios, las víctimas resultan muertas.
La Dra. Rosa Núñez leyó su dictamen en disidencia donde sobre la base de una diferente calificación de algunos hechos solicitaba 25 años de cárcel. El fiscal había solicitado 29 años y la defensa 2 años.
Las compañeras de la Escuela 58 que acompañaron a María Esther desde el primer momento, estuvieron presentes en la lectura de la sentencia donde también se hallaba un grupo de militantes del Partido Obrero, amigos, e integrantes del gremio de la ADOSAC.
Este fallo tiene una trascendencia nacional y está llamado a constituirse en jurisprudencia, además de fortalecer la lucha de las organizaciones de mujeres que enfrentan la violencia de género como una derivación profundamente arraigada en la cultura dominante, impuesta por el régimen social capitalista.
Calvario
Durante 15 años de matrimonio, María Esther Alincastro, madre de sus cuatro hijos, casada con Juan Carlos Dupuy, soportó hechos de violencia doméstica. Hecho que motivó a tomar una decisión, la de separarse. Tras un año y ocho meses de distanciamiento, le tocó vivir un calvario causado por su ex esposo, quien la secuestró una mañana cuando ella intentaba abordar su vehículo que estaba estacionado afuera de la escuela, desde donde se había retirado un poco más temprano de lo frecuente. Secuencia que vieron alumnos, padres y compañeras de la docente.
Dupuy la introdujo inmediatamente al vehículo estacionado, le propinó golpes de puño en la boca y en el ojo y reiteradas veces le clavó un chuchillo en las piernas. Fueron horas de tortura y maltrato físico en un descampado que se halla lejos de la ciudad.
El ex marido detuvo el auto en este sitio, el cual la víctima aún no puede recordar; allí la obligó a desvestirse y la amenazó con que la iba a matar. Al llegar la noche, abusó de ella y luego decidió regresar a la ciudad. En el camino, escuchó por radio que buscaban a su ex pareja y éste se puso nervioso, por lo que a dos cuadras del hospital, cerca de las 22:00 horas del pasado 10 de mayo, le dijo que descendiese del auto. Desde ese lugar caminó hasta el nosocomio. Un enfermero que se encontraba en el exterior ayudó a ingresarla hasta el nosocomio.
A las horas, la policía interceptó el rodado en la intersección de Costa Rica y Santa Cruz, y Dupuy fue finalmente detenido.
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