Ariel Suárez y Cristian Rosso se ponen a punto para los Juegos Odesur en Chile y con miras a Río de Janeiro 2016.
La dupla tiene como máximo desafío de 2014 al Mundial de Holanda, en agosto. “La preparación incluye los Odesur, en menor medida, y las Copas del Mundo en Francia (junio) y en Suiza (julio). Esas dos regatas serán un parámetro cierto del nivel con el que vamos a llegar a Holanda. Nos van a servir para mejorar detalles”, afirma Rosso.
El quinto puesto en el Mundial de Corea del Sur del año pasado los afianzó entre los mejores. “Hace un par de años nos dimos cuenta de que nuestro nivel físico era mejor y que nos estábamos acercando a los de arriba.
Ahora sabemos que le podemos ganar a cualquiera ”, asegura Rosso. Y amplía: “ Este año queremos ir a ganar. Antes pensábamos en clasificarnos a la final. Ahora queremos una medalla”.
La prioridad número uno es Río de Janeiro 2016. Y más allá de los resultados que vayan a obtener de acá hasta la cita olímpica, todo es parte de la preparación para su máximo objetivo. “Queremos estar perfectos física y técnicamente”, cuenta Ariel. Y, como si estuvieran remando, Cristian lo complementa: “Tuvimos una experiencia espectacular en Londres y queremos vivir una mejor en Río”.
“Si bien estábamos contentos con el cuarto puesto de Londres, nos quedó la espina clavada de no haber podido conseguir algo más ”, sostiene Suárez. ¿Cómo lograrlo? Es Rosso quien responde: “ Hay que seguir teniendo ese hambre. Eso es lo que nos va a llevar a ser campeones olímpicos ”.
Pese a los muchos viajes y entrenamientos que comparten, que podrían erosionar la relación, ellos aseguran que todo anda sin problemas. “Nos llevamos muy bien porque los dos trabajamos para el mismo objetivo”, relata el marplatense.
Suárez, por su parte, cuenta que además impusieron sus reglas: “A mí me gusta el aire acondicionado y a él no. Entonces sé que hasta una hora se puede prender y después no. Y a las 22 se apaga la luz”.
Ambos coinciden en que son igualmente estrictos con el entrenamiento. “El es más impulsivo y yo más tranquilo. El me despierta cuando estoy dormido y yo lo tranquilizo cuando está alterado”, dice Suárez. “Pero siempre se piensa lo mejor para el bote”, aclara.
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