A punto de despojarse por completo del único compromiso dirigencial que le queda en pie, el presidente de la Federación de Sociedades de Fomento de Junín se permite reconocer que cuando deje ese cargo, el próximo 6 de noviembre, lo hará con la desagradable sensación que provocan las expectativas incumplidas.
Ya sin el mando de la comisión vecinal del barrio San Antonio – desde agosto tiene como nuevo presidente a José Di Rocco-, Dugo espera que en dos semanas se lleve a cabo la asamblea para determinar al nuevo titular de la Federación y cerrar así su trayectoria de veinticinco años en el fomentismo.
Sincero, Dugo le dijo a La Verdad que este paso por la entidad madre de las comisiones barriales "no me deja nada".
"Todo ese clima de optimismo y esperanza que se había gestado al crearse la comisión se fue diluyendo con el paso de los meses. No nos tenemos que olvidar que la institución está integrada por los representantes de cada sector de la ciudad y hay muchos intereses en el medio. ¿Quién no quiere algo para su barrio? Sobre todo en los periféricos, que son los más olvidados", expresó.
En ese declive del poder que de antemano se le había otorgado a la Federación como actor de lucha y progreso contribuyó, en parte, la frñia relación con el gobierno municipal.
Sin querer entrar en una confrontación directa, Dugo planteó algo al respecto cuando afirma que las nuevas autoridades deben estar acompañadas por el poder político. "Uno puede tener la mejor buena voluntad, estar predispuesto a trabajar y hacer cosas, pero si
no te acompañan los que te tienen que acompañar no se puede hacer nada. Porque hoy todo es plata y las sociedades de fomento no manejan fondos para hacer frente a obras de gran envergadura", apuntó.
Acerca de su posible sucesor en la Federación, Dugo aclaró que "hay comentarios, pero prefiero no hacerme eco y esperar a que llegue el momento de la elección".
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