Dueños de arenera clausurada por el municipio piden respuestas

Dueños de arenera clausurada por el municipio piden respuestas
Por la falta de agua, la Municipalidad clausuró el jueves pasado una arenera lindante a la Toma. Desde la empresa dicen no poder actuar, ya que la comuna se encuentra de receso. Piden respuestas y argumentan que 70 familias viven de la actividad.

La Municipalidad de Paraná resolvió, la semana pasada, clausurar preventivamente la Arenera Toma Nueva y la guardería náutica Lerch, en medio del conflicto que envolvía a la ciudad por la deficiente provisión de agua potable. Desde la comuna argumentaron que ambos emprendimientos, que funcionan en calle Rondeau, podían afectar el suministro por su actividad en la Toma, y en esa línea, hicieron llegar el jueves pasado a sus dueños la notificación que disponía la clausura. La noticia llegó luego de la visita de la intendenta y varios de sus funcionarios a las instalaciones del lugar, decretando posteriormente la emergencia hídrica.

La cédula, firmada por el subsecretario de Habilitaciones, Concesiones y Uso de los Espacios Públicos, Federico Amore, sostiene que la Arenera puede ser responsable de un “posible perjuicio en la producción de agua”, en base a lo afirmado en un informe preliminar de la Subsecretaría de Saneamiento. De esa forma, los obligó a “abstenerse en forma inmediata de continuar con dicha explotación comercial hasta tanto se determine fehacientemente la incidencia del giro comercial en la previsión de agua potable”.

Desde entonces, se encuentra suspendida la actividad y desde la Arenera argumentan no poder actuar, ya que la Municipalidad se encuentra en receso. Débora Todoni, socia gerente de la empresa, dijo a UNO que de ningún modo la actividad de su firma perjudica la provisión de agua y que los problemas responden a la “falta de mantenimiento” y a “no querer asumir el costo político” de la situación.

La presunción de la Municipalidad -entienden desde la Arenera- se sustenta en la posibilidad de que la empresa rellene parte de las costas, ya que algo similar se informó el lunes tras la visita de la intendenta. Para la comuna, las empresas “debido a su ubicación estarían generando la sedimentación del suelo, lo que afecta a las bombas que estarían extrayendo mucha arena”. Todoni niega rotundamente esa afirmación: “La costa se rellena naturalmente, incluso nosotros también tenemos problemas con eso”, señaló, identificando a la poca potencia de las bombas de agua como el problema de fondo.

Alrededor de 70 familias que trabajan en Arenera Toma Nueva se ven por estos días afectadas por la decisión municipal, y es también por eso que la firma espera una pronta respuesta de las autoridades.

Si bien uno de los argumentos del municipio es que la empresa posee una habilitación “estrictamente provisional”, y en ese punto se apoya la decisión que derivó en la clausura, Todoni señala que el emprendimiento -que pertenece originalmente a su padre- tiene más de 40 años y que siempre cada cuatro años debe renovarse la habilitación. Es allí, entonces, donde residiría la supuesta precariedad en la que se basa el subsecretario de Habilitaciones para ordenar la “clausura inmediata”, que por el momento no tiene una fecha estimativa de finalización.

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