La presencia de alcohol y drogas detrás de la mayoría de los siniestros viales con motocicletas desnuda una realidad alarmante que debe ser abordada de manera integral y urgente como una cuestión de Estado.
El impacto que los siniestros viales, mal llamados "accidentes", tienen sobre el sistema de salud pública no es ninguna novedad. A esta altura todos debieran tener una idea aproximada de la forma que repercute en la atención sanitaria la imprudencia, fundamentalmente de motociclistas, que ocupan la mitad de los recursos del Hospital Perrando.
Pero la información que detrás de la mayoría de los incidentes viales donde intervienen motociclistas están presentes el alcohol o las drogas, es otro tema. Es que según el Jefe del Servicio de Guardia de Emergencia de dicho nosocomio, Martín Moltracio, en por lo menos el 80% de los casos de politraumatismos de cráneo que terminan en la terapia intensiva, están presentes alguna de estas sustancias, que explicarían el alto grado de siniestralidad en el Area Metropolitana.
Si bien no existe un registro oficial, el especialista reconoce que durante los fines de semana es cuando se producen la mayoría de los incidentes, asegurando que en la mayoría de los casos es visible la presencia de sustancias, como alcohol o alguna droga, al realizar una simple observación de los paciente.
Estas cifras impactantes, que dan cuenta de al menos 1200 pacientes terminaron en terapia intensiva producto de traumatismos de cráneo graves en lo que va de este año, debieran servir para tomar conciencia de la enorme presencia de sustancias que afectan la conciencia en hechos violentos como estos y otros que se producen a diario.
Por este motivo, desde el Foro contra el Narcotráfico vienen impulsando la necesidad de creación de un Registro Provincial de Hechos Violentos Vinculados con Drogas, con el objetivo de realizar un seguimiento de los lugares, días y horarios en los que se producen los distintos incidentes (choque, desórdenes, robos, crímenes, peleas en general), que permitirían elaborar programas sociales que contribuyan a la atención del adicto y fundamentalmente tomar conciencia que se trata de un problema que pone en riesgo a la sociedad en su conjunto.
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