En junio pasado un nene de 12 años fue descubierto en la clase de educación física fumando un porro.
El chico, que cursa uno de los últimos años de la primaria además del porro que estaba consumiendo tenía otro a medio armar en el bolsillo de su guardapolvo. Por razones de confidencialidad y por la gravedad que el acto representa los datos del menor y de su domicilio fueron celosamente resguardado por orden de la justicia de menores. Una alta fuente policial aseguró anoche a El Tribuno que no es la primera vez que un acto así sucede en un establecimiento escolar, tanto público como privado, aunque no dio precisiones de otros casos.
Agregó: “la problemática es relativamente nueva, muchas veces hemos detenido a dealer en cercanías de los establecimientos y ahora vemos que la cosa recrudeció y hay que hacer un ajuste de seguridad”, admitió.
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