Dramático relato del remisero atacado

Dramático relato del remisero atacado
"Creo que Dios estuvo conmigo", dijo Julio Curruhuinca, el chofer del auto que una patota destrozó el domingo.

"Me arruinaron. Yo necesito laburar, porque eso me enseñaron mis padres: ser humilde y trabajador".

Julio Curruhuinca hizo un esfuerzo enorme para comprar el año pasado un vehículo y ponerlo de remís. Pero en un instante se quedó con las manos vacías. Aún conmocionado por lo que vivió la mañana del domingo, cuando un grupo de unos veinte vándalos lo atacó con piedras, lo golpeó y además incendió su vehículo, Julio explicó que "lo único que intenté fue salvar mi vida".

Está molesto con las autoridades municipales porque hasta ayer no habían dado señales por su domicilio. "Hasta ahora nadie del municipio me llamó", sostuvo en diálogo con "DeBariloche". Sólo apareció una funcionaria de la provincia y un saludo solidario de la legisladora nacional y candidata del FpV Silvina García Larraburu. Está agradecido de sus compañeros de Coreba y de los taxistas que lo acompañaron.

Aseguró que el remís es su única fuente de trabajo y genera el sustento a su familia. Desde hace 7 años que recorre las calles de Bariloche. Primero fue taxista. Luego, se subió a un remís hasta que un grupo de jóvenes y adolescentes lo atacaron y le quemaron el Renault Symbol que manejaba.

El hecho ocurrió alrededor de las 7.30 del domingo, en cercanías de la Comisaría 28. "Nunca pensé que me iba a pasar a mí", reflexionó.

Explicó que se dirigía por calle Hermite a buscar a una pasajera al barrio Arrayanes cuando fue interceptado por un grupo de vándalos, que estaba apostado en la intersección con Onelli. Los desconocidos comenzaron a arrojar piedras contra el auto. Un proyectil rompió el parabrisas y le dio de lleno en la frente. Dijo que se desvaneció por unos segundos y los agresores lo sacaron a los golpes del interior del vehículo.

Señaló que fuera del remís lo golpearon y hasta le cortaron el chaleco que tenía puesto. Escapó corriendo, ensangrentado, en busca de ayuda. "Creo que Dios estuvo conmigo", afirmó. Dijo que "no hay seguridad en las calles ni hay justicia para el trabajador".

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