Se trata de la salteña Soledad Bonzi, quien había pasado la meta tiempo antes de las explosiones pero que no se tranquilizó hasta que encontró a su hijo.
Porque, si bien ella no vivió el momento de la explosión, sí vivió la angustia de no encontrar a su hijo durante una larga hora. Su hijo, de quince años, había viajado con ella para acompañarla y a pesar de que habían marcado un lugar de encuentro, este se demoró y se vio interrumpido por los trágicos hechos.
Fue precisamente su hijo quien más de cerca vivió las explosiones ya que estaba comiendo a dos cuadras de allí, en un lugar donde hasta llegó a sentir el olor a pólvora. Luego de ello, todo fueron corridas, gritos y ambulancias.
Ni siquiera podían usar los celulares que se veían colapsados y hasta había recomendaciones desde los noticieros de no utilizarlos por rumores a una nueva bomba colocada justamente en un aparato móvil.
Al momento de las explosiones, Soledad ya había pasado la meta e incluso ya había llegado al hotel para bañarse y esperar a su hijo. En ese tiempo escucha las sirenas, prende la televisión y se entera de lo que había sucedido. Desesperada, intenta localizarlo y llega incluso a revisar la lista de los heridos. "Estuve más de una hora buscándolo. Yo no podía respirar", relató.
Finalmente se encontraron en el hotel -cerca del lugar de los hechos- y solo salieron en busca de dos amigos que se encontraban también fuera de peligro. Luego no pudieron volver a salir por pedido expreso de las autoridades.
Siguieron entonces la historia por los noticieros y con mucha conmoción por las vícticmas y los heridos. Allí se enteraron que evacuaron varios hoteles y que la principal teoría es la de un atentado terrorista. "Es terrible", comentó Soledad, "hay muchas amputaciones, corredores heridos, hospitales custodiados y mucho desconcierto".
Describió además que la ciudad de Boston es en estos momentos una "ciudad fantasma", con las calles vacías y con el ruido de sirenas y sirenas: "estamos muy impresionados, es una zona lindísima, y ahora es una ciudad fantastama, sirenas sin parar y agentes especiales por todas partes".
Tanto Soledad como su hijo habían llegado a Boston el sábado con el motivo único de la carrera y ya tenían su viaje de vuelta programado para mañana. Hasta el momento, este se mantiene y el único problema fue conseguir un taxi ya que no hay ninguno por lo que partirán en una combi.
Soledad es la esposa de José Urtueby, accionista de Celulosa Argentina, quien recientemente fue noticia debido a que podía llegar a ser candidato a presidir la Unión Industrial Argentina.
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